· La vara estrella para -µ
Teoría
Por (-µ), con la vara disminuyendo en el momento de la sustracción del granel, se admite p*=1, y si ella crece p*=2. La ausencia de modificación da p*=1.
Método
Si una vez quitado un granel muy explicativo de una dificultad grave, otros letreros desempeñan el mismo papel, una vara 2 sigue siendo posible.
Aplicación a Baudelaire
Con (penetrante-µrb(cosas~infinitas)) un raíl usando palabras “…teniendo la fuerza expansiva y penetrante de cosas infinitas…” el granel no permite en ningún caso al gato el estatuto de colisión. Pero la eliminación de “penetrante” dejaría a “expansiva” proporcionar la inteligibilidad de la glosa, lo que evitaría una vez más obtener una colisión. Además no habiendo sido señalado ningún problema que autorizara p=1, se debe aceptar escribir p=2=p’ lo que justifica la vara estrella p*=1. Las fuerzas psicológicas que apasionaban en aquella época, ampliamente marcada por los hallazgos de Galvani [253]-[589]. Insinuándose en el interior del cuerpo, el perfume conduce a los más dulces transportes. El individuo se abandona en medio de los triunfos, volviéndose lascivo, vago, ebrio, como horas antes era enérgico, duro, despiadado con sus propios deseos. La potencia interior ha sido utilizada por el equivalente positivo de lo que la tortura o el infortunio aportan negativamente. Este punto interesó mucho a Balzac [69]: «El hierro cede a ciertos grados de batido o de presión reiterada; sus impenetrables moléculas, purificadas por el hombre y vueltas homogéneas, se disgregan; y, sin estar fusionado, el metal no tiene la misma capacidad de resistencia. Los herreros, los cerrajeros, los cuchilleros, todos los obreros que trabajan constantemente el metal expresando entonces el estado a través de una palabra de su tecnología: «"¡El hierro está herrumbroso!"» dicen apropiándose esta expresión exclusivamente consagrada al cáñamo, cuya desorganización se obtiene por el enriamiento. Pues bien, el alma humana, o, si quieren, la triple energía del cuerpo, del corazón y del espíritu se encuentra en una situación análoga a la del hierro, debido a ciertos choques repetidos.» Balzac señala que el camino opuesto, que lleva del abatimiento al triunfo organizador, es también oscuro [68]: «Yo, retomó el médico, no me atrevo ya a asignar límites a la fuerza nerviosa. Por otra parte es así que las madres, para salvar a sus hijos, magnetizan a leones, bajan en un incendio, lo largo de las cornisas en las que apenas un gato cabría, y soportan las torturas de ciertos alumbramientos. Ahí está el secreto de las tentativas de los prisioneros y de los presidiarios para recuperar la libertad…Todavía no se conoce el alcance de las fuerzas vitales, provienen de la potencia misma de la Naturaleza, y ¡las extraemos de reservas desconocidas!» Prarond contó como Baudelaire, señalando su comunidad de pensamiento con el novelista, le habría hablado de su entrevista espontánea, tal vez inventada [604]: «Balzac y Baudelaire avanzaban en sentido contrario, por el muelle (de la orilla izquierda). Baudelaire se paró delante de Balzac y se puso a reír como si le conociera desde hacía diez años. Balzac se paró como ante un amigo reencontrado. Y esos dos espíritus, tras haberse reconocido de un vistazo y haberse saludado, caminaron juntos, hablando, discutiendo, hechizándose, no logrando sorprenderse el uno al otro.»