El ensayo — Parte V

Figuras breves

Leyenda de los bloques

Teoría — la exposición conceptual Método — observaciones de aplicación Baudelaire — la aplicación al soneto Correspondencias
§321
· Atrio
Teoría

El atrio es una comparación muy ancha, (I-.-II-.-III-.-IV), vagamente común a numerosas figuras, en particular a los tartanes. Esta formulación parece a (E-/F-/H-/R), el esquema del recubrimiento, y sin embargo puede recibir contenidos repetidos o múltiples, como en (A-.-E-.-E-.-FH). El sentido sigue siendo “I es a II como III para IV” pero en una acepción muy sosegada, con elementos a veces justo materiales o no explícitos. Asimismo, el atrio no sabría exigir la mezcla de nociones mutuamente extranjeras, que convienen a los tartanes más verosímiles. Esto hace posible (Arquímedes-.-genio-.-usted-.-talento) resultante de “usted es un Arquímedes” para expresar de manera contundente “como Arquímedes tenía genio, usted posee un talento” [333].

Método

El atrio muestra la continuidad que une los tartanes y numerosos giros distintos, de forma que una vez más Leibniz se encuentra justificado, que escribía [499]: «Nada se hace de un solo golpe…» El espíritu parece funcionar por extensión de lo que ya sabe, y así crear una especie de metáfora para concebir la novedad sobre el fundamento de lo antiguamente conocido [523]. En ciertos casos, ninguna palabra de substitución no existe, como en “el vello de las tablas” que empleamos al instante para las minúsculas excrecencias que muestra una tabla nuevamente serrada [308]- [803]. La metáfora tiene lugar cuando una palabra de substitución existe, como para “la cima del edificio”, que designa “el tejado del edificio”, lo que pide la percepción de la relación entre objetos diferentes [36]- [345]-[804].

Aplicación a Baudelaire

La incertidumbre buscada en el arte, sobre todo con la confusión entre sensaciones diversas, es considerada en otra parte como la enemiga de la razón, de manera que Descartes apunta a propósito de las cosas metafísicas [267]: «…los que quieren utilizar su imaginación para comprenderles hacen a pesar de todo como si, para oír los sonidos u oler los olores, quisieran servirse de sus ojos…»

§322
· Fieltro
Teoría

Conocemos figuras que excluyen heterogeneidad de nociones, ambigüedad, oposición, y que, sin embargo, se parecen apenas a tartanes. Se trata de los fieltros, animados por una pareja de términos totalmente distintos, el primero claramente decisivo E y el otro F de apariencia algunas veces muy humilde, pero tan capital en el fondo. Cada giro de este género se presta a una descripción que utiliza un atrio (E-.- F-.-H-.-R) o (I-.-II-.-III-.-IV), como (reyes-.-cetros-.-poder-.-seña) en “ha visitado todos los cetros de Europa” [346]. El fieltro toma el símbolo (E/-F), de significación “el creador ha querido que en el punto del texto donde viene E, y en función de F, se adivine sin mal detrás de E, un sentido no propuesto abiertamente”. Diversos casos, (EH/-R), (AE/-FR), que exigen varios términos, no cambian nada esencial. Con “percibe una vela”, imaginamos fácilmente “percibe un barco” [370]. Al emplear frases inventadas para la ocasión o tomadas en „Correspondencias“, analizaremos estos fieltros.

Método

Ocurre que el término a veces juzgado como el menos fundamental permanezca ausente del atrio, como lo muestran (vela/-percibe) y (barco-.- todo-.-vela-.-parte). Pero se puede obtener igualmente lo contrario, por ejemplo (Arquímedes/-usted), fieltro de términos que se encuentran en el seno de (Arquímedes-.-genio-.-usted-.-talento). Si las dos ideas parecen iguales en importancia, hay que procurar que la figura sea bien diferente de un tartán verosímil. Relativo a “un tonel más tarde” de atrio (tonel-.-vacío-.-manecilla-.-adelanto), la relación “tonel-manecilla” procura nociones extrañas la una a la otra, pues hace pensar en las analogías [311].

Aplicación a Baudelaire

Escuchemos al poeta [[1065]] en el Índice II de poemas">[[1065]]: «No he olvidado, vecina de la ciudad,
Nuestra blanca casa, pequeña pero tranquila;
Su Pomona de yeso y su vieja Venus
En un bosquecito pobre que oculta sus miembros desnudos…» Aquí un fieltro (Pomona/-yeso) ha sido bien concebido en una perspectiva que señala cómodamente (Pomona-.- estatua-.-representada-.-representante). El atajo vale para “…Su estatua de Pomona, en yeso…” La mitad de vida culturalmente propia a serenar la inteligencia se convierte en la fuente de un pensamiento que subraya cada debilidad.

§323
· Terreno
Teoría

El término del fieltro que se presenta intuitivamente como el más decisivo constituye el terreno, y se encuentra cada vez en un atrio. Como puede darse con varias compartimentos, aceptamos citar «…no… odio ya» de [211]-[343]«Ve, no te odio ya.» En “ha visto todos los cetros de Europa” o (cetros/-visto), el terreno “cetros” concentra igualmente sobre él una atención extrema [346]. El tropo “usted es un Arquímedes”, a saber (Arquímedes/-usted), procura el terreno “Arquímedes” que atrae al público hacia él [296]-[333]. Substituyendo “el” a “un”, ganamos “usted es el Arquímedes”, que da todavía un giro innegable del mismo género. Al quitar “el”, obtenemos “usted es Arquímedes”, que sigue siendo un fieltro. Así ponemos en evidencia el carácter importante del terreno, sin dificultad.

Método

Quitar, volver a poner, permutar, con la meta de caracterizar justamente los objetos de estudio, de fijarles una jerarquía, obedece al proceso recomendado por Bacon en las tareas de conocimiento [55]-[56].

Aplicación a Baudelaire

Esta preparación a los esfuerzos de medida lleva a menudo a comprender mejor la situación de los fieltros, sobre todo la relación que mantienen con los tartanes. Leamos atentamente «Hay perfumes frescos…y otros, corrompidos, ricos y triunfantes…como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso…» Percibimos el medio de considerar indirectamente una serie de fieltros escritos con la perspectiva de abreviar “Hay perfumes frescos…y otros -que sirven a la gente corrompida que canta su alegría por tener la riqueza y el triunfo- como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso…” El nombre del objeto substituye la indicación del personaje que lo emplea [321]-[347].

§324
· Corredor
Teoría

Al lado del terreno, existe en el fieltro un segundo motivo, el corredor, que puede permanecer ausente del atrio. En “ha visto todos los cetros de Europa”, el corredor “visto” se integra a (cetros/-visto) pero permanece ausente de (reyes-.-cetros-.-poder-.-seña). La mención (E/-F) del fieltro cita al terreno, después al corredor con el fin de conservar la memoria de su diferencia cuando se obra encima.

Método

Definir los términos del giro contribuye a considerarlos mejor. Ciertos pensadores alcanzan la conclusión que los hechos no tienen objetividad, porque se observa la importancia de un emparejamiento intelectual para mostrarlos. Pronto se pretenderá que el hierro no existe, puesto que un obrero lo trabaja. Spinoza percibía la comunidad de acercamiento que une la técnica a los mejores obras abstractas [922]: «Hay aquí como instrumentos materiales para los que el presente razonamiento es válido. Ya que, para fraguar, hace falta un martillo, y para tener un martillo, hay que fabricarlo…Del mismo modo, el entendimiento, por su propia fuerza innata, se forja herramientas intelectuales…» Alain Billecoq precisa [163]: «En mi opinión, se trata más que de un paralelo; se trata de dos aspectos de una misma realidad.» Cuando la esencia del fieltro ha sido delimitada delante de una figura, se espera identificar el objeto, como el cazador prevé, en función de un ruido, que encontrará caza en la trampa. “Nuestro audaz tejador alcanza la cima del castillo” permite un tartán verosímil, de atrio (castillo-.-tejado-.-montaña-.-cima). Al contrario “ha visto todos los cetros de Europa” impide la definición de la analogía, ya que el rey lleva un cetro. Pero la realidad ofrece complicaciones, y “ver un cetro” en “muy experto, ha visto todos los cetros de Europa”, atañe si se tercia a un apasionado de historia, observando los atributos reales en las vitrinas de los palacios o museos, lo que suprimirá la elemental adivinanza. Cada uno observa el fieltro realizándose, luego en seguida desaparecer, porque viene a faltar alguna de sus características mayores. Se funda principalmente sobre el sentido, constituye un mal tartán y necesita parecerse a una adivinanza fácil. Asegurarse de que la ilusión reina por todas partes, mientras que las condiciones admiten una exposición clara, se vuelve absurdo.

Aplicación a Baudelaire

Eso es tanto como declarar que las mujeres sacan únicamente su ser de la invención [[987]] en el Índice II de poemas">[[987]]: «Para mí, poeta enclenque,
tu joven cuerpo enfermizo
lleno de pecas
tiene su dulzura;

llevas más galantemente
que una reina de cuento
sus coturnos de terciopelo
tus zuecos pesados.

En lugar de un harapo demasiado corto,
que un soberbio traje de corte
arrastra con pliegues ruidosos y largos
sobre tus talones;

En lugar de medias agujereadas,
que para los ojos taimados
sobre tu pierna un puñal de oro
reluce todavía;

que ñudos mal atados
desvelan para nuestros pecados
tu seno más blanco que la leche
todo nuevecito…»

§325
· Encella
Teoría

La encella cabe en el segmento de texto donde está representado el fieltro, de un modo bastante claro para hacerle sentir como giro particular. Hay que volverlo a definir cuando nos damos cuenta de que un lugar hasta ahí olvidado pesa sobre el sentido. Terreno y corredor son dichos por la encella, lo que lleva a encontrar en «Ve, no te odio ya.» los dos elementos «no…odio ya» y «te» que proporcionan (no…odio ya/-te) [211].

Método

El atrio aclara un gran número de giros. Con respecto a (odio-.-negativo-.-amar-.- positivo), meditamos sobre la relación del fieltro al tartán. Para la metáfora “el tejador muestra una gran facilidad sobre la pista”, o (tejador./pista), se obtiene (tejador-.-tejado-.-patinador-.-pista) completando lo que la notación inicial omitía.

Aplicación a Baudelaire

En los dos casos, fieltro como analogía, el pensamiento colma un vacío, pero el paralelo de situación es bien superior con el tartán. Relativamente a (otros./corrompidos) nos acercamos mucho del sentido más estrecho de (perfumes otros-.-corrompidos-.-hombres-.-corrompidos). Protegiéndose gracias a las apariencias tradicionales de su espíritu, y conservando un público con este medio, Baudelaire puede ofrecerle un ligerísimo estudio de sus imágenes de corrupción. El agente histórico se inscribe, con la novedad de su obra, en una serie, la cosa no tiene nada de contradictorio [892]-[896]. Abarcando numerosos aspectos en el ataque judicial que le afecta, acusado de inmoralidad, en agosto de 1857, antes y después de muchos otros, el poeta debe incluso figurarse que encarna en el fondo lo verdadero o el bien [622]-[623]. Maistre había escrito [517]: «…el justo, sufriendo voluntariamente, no atiende solamente por él mismo, sino por el culpable, que, por él mismo, no podría absolverse.» El sombrío teósofo declaraba también, combatiendo sus adversarios en el seno del cristianismo [519]«Han dicho: "El Hombre-Dios ha pagado por nosotros; pues no necesitamos otros méritos"; hacía falta decir: "Pues los méritos del inocente pueden servir al culpable."» Cualesquiera que fueran los hábitos del noble saboyano, el poeta encontró en ellos una inspiración, que debía combinar sin embargo difícilmente con su amor de las cosas inglesas.

§326
· Adivinanza
Teoría

El fieltro al tener parecido con una adivinanza, hay que imaginar con qué remplazar algún término, con el fin de comprender el texto. Extendemos la noción de raíl al resultado de esta invención cómoda, con el fin de tener un medio para nombrarla. Igualmente, una zarpa debe ser utilizada, cuando se trata de reparar una ligera torpeza, venida de este cambio.

Método

“Ve, te quiero” se comprende en el seno de [211] «Ve, no te odio ya.»

Aplicación a Baudelaire

El amor entre gente joven igualmente noble, celebrada por Corneille, no podía servir de modelo único al poeta de la ironía, como Louis Ulbach testifica de ello [609]: «Todavía veo la sonrisa fina, la mirada burlona, en su cortesía, […]. Cada uno recita su obra reciente. Hay que confesar que tenemos el alma pura, y que los ángeles, los amores nebulosos, las impresiones inefables…se reflejaban en nuestros versos. Baudelaire, tras haber experimentado el raudal cristalino de nuestros poemas, tomó la palabra a su vez. Comenzó con una voz grave, de timbre ligeramente vibrante, con un aire ascético, y nos recitó el poema de "Manon la pierreuse" (Manon la pétrea). En la primera rima, se trataba de la "camisa fangosa" de Manon y el resto equivalía a este principio…Era, por otra parte, magnífico de aspecto; pero ello se parecía tan poco a nuestros principios literarios, que sentimos por este poeta excelente y depravado una admiración temerosa, y que Baudelaire no volvió más.»

§327
· Cripta
Teoría

La cripta se parece a la encella del fieltro, pero paraliza el efecto de estilo con un lenguaje más claro, y así quiebra la pobre adivinanza que de ella hace el resorte. Se da como si perteneciera a un raíl de substitución, usando de la zarpa cuando una ligera violencia posee una ventaja de comodidad. Para (vela/- percibe) se substituye “percibe un barco” al segmento “percibe una vela”, resolviendo de un golpe el enigma de fantasía, con una zarpa que se limita al pasaje de “una” a “un”.

Método

Puesto que el fieltro produce una sensación en el público, este último imagina en seguida lo que habría podido ser dado, en el caso en el que la figura no hubiera existido. Cuando vemos una mesa cubierta de objetos, nos la representamos vacía por medio de las fuerzas mentales, y la cripta resulta de este mismo poder de retirar intelectualmente, que por otro lado da la noción de “nada”, como la de “cero”, la primera en el pensamiento de todos los días, la segunda en el pleno saber. Poincaré no escondía la importancia de las bases humildes, y renovadas, de su monumental disciplina [799]: «…la intuición sensible es en Matemáticas el instrumento más ordinario de la invención.»

Aplicación a Baudelaire

En numerosos casos basta con tal supresión de aspecto insignificante para modificar el sentido general de un fenómeno. Abordando los más elementales lazos, Plotin escribía [783]: «Pero ¿qué es el alma de la tierra dada a su propio cuerpo? -Un trozo de tierra, arrancado del suelo, no es ya el mismo que cuando estaba sujeto; vemos que las piedras aumentan mientras están atadas al suelo y dejan de crecer, en cuanto se las separa arrancándolas.»

§328
· Cerrojo
Teoría

La idea que asegura la substitución del terreno en la cripta forma el cerrojo. En lo que concierne “usted es un Arquímedes”, el cerrojo “descubridor” explica “Arquímedes”, que es el terreno en (Arquímedes/-usted).

Método

Ciertos espíritus de extremo refinamiento declaran ilegítimo suponer un tal estado ordinario de las palabras, con respecto al cual se obtendrían las figuras por elaboración. En efecto, anticipan, puesto que el autor ha presentado un texto, no hay que inventar otro que le preceda, y Michael Riffaterre se muestra particularmente duro [863]: «Es así que se acaba substituyendo la base del poema con una significación que le es extraña y que ofusca sus estructuras.» Se iría sin embargo hacia el abuso afirmando que “Ve, te quiero” no es útil para comprender [211] «Ve, no te odio ya.» La explicación de todo fenómeno natural exige, para Bacon, buscarle el proceso interno poco visible [55]. Partimos igualmente de la renuncia a “voy al mercado” para comentar “voy al bazar” Es uno de los aspectos justos de esta máxima de Saussure [908]: «…en la lengua no hay sino diferencias.»

Aplicación a Baudelaire

Gautier muestra que la pintura costumbrista, por su lado, representa también al imaginar una situación distinta o complementaria de aquella observada [402]: «Pero ahora es moda ser virtuoso y cristiano, es un aire que nos damos; nos erigimos en san Jerónimo, como antaño en don Juan; somos pálidos y estamos mortificados, llevamos el pelo al apóstol, caminamos las manos juntas y los ojos clavados en la tierra; tomamos un airecito impregnado de perfección; tenemos una biblia abierta sobre nuestra chimenea, un crucifijo y boj bendito en nuestra cama; ya no juramos, fumamos poco, y apenas mascamos. -Entonces somos cristianos, hablamos de la santidad del arte, de la elevada misión del artista, de la poesía del catolicismo, del Sr. de Lamennais, de pintores de la escuela angélica, del concilio de Trento, de la humanidad progresiva y de mil otras cosas bellas. -Algunos hacen infundir en su religión un poco de republicanismo; no son los menos curiosos. Emparejan a Robespierre y Jesucristo de la manera más jovial, y amalgaman con una seriedad digna de elogios los Actos de los Apóstoles y los decretos de la "santa" convención, es el epíteto sacramental: otros añaden, por último ingrediente, algunas ideas de Saint-Simon.»

§329
· Vaina
Teoría

El cerrojo y el terreno están reunidos en la vaina, útil para comprender el funcionamiento interior del tropo. En un primer momento, se revela instructivo examinar la puesta a punto sin la zarpa, para observar atentamente la eficacia del sentido integral, con riesgo a más tarde mostrarse menos rudo. Así “el oficial escuchará al general” admite la vaina “escuchará obedecerá”, donde la primera noción es ilustrada por medio de la segunda, relativamente al fieltro (escuchará/-oficial) [335]. Una vez seguro de las bases, el intérprete apunta menos lacónicamente “el oficial escuchará al general: le obedecerá” que con la zarpa toma una significación más clara.

Método

En la vaina, se puede poner el cerrojo antes o después del terreno, en función de la comodidad. Ciertos fieltros delicados merecen una vacilación. No es evidente que “el oficial secundará al general” signifique “el oficial obedecerá al general”. Una distinción demasiado fina de sentido se nos escapa o es aceptada por uno pero rechaza por el otro, nutriendo las dudas en cuanto a las pretensiones a la objetividad, como en el mundo físico, a propósito del cual Poincaré observaba [800]: «Es así que podemos discernir fácilmente un peso de 12 gramos de un peso de 10 gramos, mientras que un peso de 11 gramos no sabría distinguirse ni del uno, ni del otro.»

Aplicación a Baudelaire

A menudo, los caracteres mesurables en la idea fueron puestos en marcha por medio de la imaginación, de manera que se puede ver a los autores como Germaine de Staël consideraba las potencias físicas [936]: «Cuando la naturaleza cristaliza según las formas más regulares, no resulta de ello que sepa las matemáticas, o por lo menos ella no sabe que las sabe, y la conciencia de ella misma le hace falta.» Además, las mejores finalidades individuales de un texto alcanzan las tendencias globales, mientras que el creador, absorto por los movimientos de su alma, a veces las examina justo de manera fugaz. Incluso en las obras que exigen la demostración, el proceso no parece inexistente, así como lo muestran estas palabras de Kepler [108]-[109]- [110]-[937]: «…hurté los jarrones de Egipto para construir un templo a mi Dios.»

§330
· Proyección
Teoría

La proyección cabe en una encella reajustada para integrar la vaina, pero igualmente reducir la eventual distancia que va del terreno al corredor. El todo facilita la comprensión del fieltro, como en “percibió una vela de barco”, proyección del fieltro (vela/-percibió) de encella “percibió, desde el muelle del puerto lleno de mercancías exóticas, agitándose marineros y comerciantes, resonando aquí de gritos populares vigorosos y abundantes que mareaban, allí ofreciendo a la mirada jóvenes mujeres ligeramente vestidas y oficiales con vestimentas muy coloridas, una vela”.

Método

A menudo, el creador no se representa apenas la proyección con nitidez, ya que incluso si juega a una grandísima velocidad con un saber literario con consecuencias prácticas convertidas en habituales, ello no le impide para nada pensar en lo real de manera justo intuitiva.

Aplicación a Baudelaire

Los atajos entre las imágenes del poeta siéndonos desconocidos, un pobre esquema los remplaza, también tenemos que aceptar que la empresa se acompaña de debilidades. Examinando el sistema de La Rochefoucauld, Sainte-Beuve remarcaba [485]-[890]: «¿Por qué traducir por todas partes en un cálculo seco y no presentar sino después de la comprobación y el análisis lo que es a menudo el fruto viviente, y no recogido todavía, de la organización humana, variada al infinito y llevando sus ramos hasta alrededor de los cielos?»

§331
· Taladro
Teoría

El taladro se define como la independencia de una forma de expresión con respecto a su aspecto simplemente exterior. Así, el taladro interviene cuando el sentido domina la forma, de suerte que muy pronto se la olvida a beneficio del contenido. Un primer aspecto concierne el material del lenguaje, oral o escrito, ya que el taladro requiere una completa ausencia de parentesco con el calambur, de suerte que “¡Ave! César de Roma” no puede tener éxito [306]. El espacio verbal proporciona el segundo obstáculo que el taladro debe superar, y en este aspecto “un profesor rabioso que tiene un perro distraído” fracasa también. Tan pronto como la forma desempeña un papel decisivo, el taladro es imposible, mientras que se produce cuando el sentido domina ampliamente entre las causas de la figura. Así el fieltro (deseo/-priva) obtiene el taladro en [[1141]] en el Índice II de poemas">[[1141]]: «…la triste belleza de la que mi deseo se priva.» Terreno y corredor, aquí, piden a los sonidos o a las letras justo el apoyo ordinario que el símbolo proporciona a las imágenes elaboradas verbalmente.

Método

Una ambigüedad como (acudía/-ella) en “Paula encontró a Emma cuando ella acudía a la ciudad” fracasa en cuanto al taladro, visto que el giro se funda sobre el espacio. Basta con cambiar la presentación para evitar esta consecuencia: “cuando ella acudía a la ciudad Paula encontró a Emma”.

Aplicación a Baudelaire

Nos sorprende por la duplicación del sonido “L” en el punto de transición entre los versos 2 y 3: «roles-L'homme» (bras-el hombre). Es concebible, pero muy poco seguro, que ello sea destinado a sugerir el movimiento de la humanidad o del poeta en medio de lo real, sobre todo con el acompañamiento venido de “R”, y tendríamos pues muchas dificultades en decidir rápidamente en cuanto al taladro de (L'homme/-paroles) (El.hombre/-palabras) [743]-[744]-[745]. Completamente al contrario, en “pasaba a través de su ropa varios gratos perfumes, hm”, se ve distintamente una ausencia de taladro que atañe (perfumes/-hm), ya que “hm” imita el sonido producido cuando se inspira atentamente para buscar un olor.

§332
· Aeración
Teoría

La aeración de un fieltro cabe en la facilidad de su acceso. Beneficiar de él supone responder a una serie de condiciones. Necesariamente, el autor ha comprendido el pasaje. No ha empleado ninguna manera de expresarse técnica o erudita que tomaríamos después, sin ningún motivo, por un fieltro. Asimismo, el público debe comprender que existe una forma particular de significación, y su apariencia inicial no sabría ver su destrucción realizada por el contexto. Ningún pensamiento muy difícil o secreto, reservado al creador y a escasos elegidos, no puede fundar el cerrojo.

Método

A este propósito, un tope ignorado por el público y que concierne la presencia del motivo escondido no exentaría para nada el tropo de dejar escapar la aeración. Un tal carácter de abertura incita a rechazar bastantes juegos o alusiones difíciles.

Aplicación a Baudelaire

«La Naturaleza es un templo…» podría tener el sentido “La Naturaleza es Dios…”, pero tal aspecto de (Naturaleza/-templo) no sabría obtener mucha verosimilitud, el pensamiento común de la época no preparando apenas a verlo. Con un raíl que comienza así: “La Naturaleza resuena con un edificio…” una posible alusión a Dios al quedar ahí todavía muy oscura, en razón de un conjunto de lectores que excluyen el sentido efectivo, (resuena/-Naturaleza) dejaría pasar la aeración igualmente. Se oyen apenas las dos láminas que constituyen el diapasón, pero tan pronto como se las pone sobre su peana, dispuesta para dar la misma nota, esta caja de resonancia proporciona un sonido claro [388]. El poeta, curioso de ciencia, no ignora que para ciertos espíritus, el conocimiento de las leyes físicas permite un acercamiento de las correspondencias. Euler explica [388]: «…tan pronto como un cuerpo opaco es alumbrado, todas las mínimas partículas que se encuentran en su superficie son puestas en una cierta agitación a partir de la cual son producidos rayos…» Es que [389]: «Los cuerpos relucientes deben ser comparados a instrumentos de música, puestos en acción, o que suenan actualmente. Aquí es indiferente si es por una fuerza intrínseca que suenan, o que sean tocados por fuerzas extrañas: basta a mi propósito, que suenen y hagan ruido. Ahora bien los cuerpos opacos, mientras que no son alumbrados, deben ser comparados a instrumentos de música fuera de acción, o bien a cuerdas tendidas en reposo, que no reproducen ningún sonido. Ahora nuestra pregunta siendo transportada de la luz al sonido se reduce a esta: ¿Si una cuerda tendida en reposo, cuando se encuentra en el ruido de los instrumentos de música, recibe de ellos alguna agitación, y comienza a sonar, sin que sea tocada actualmente? Ahora bien la experiencia nos enseña que ello pasa en efecto.» Pues [390]: «…con relación a la vista, los colores son la misma cosa, que los diferentes sonidos altos o bajos, con relación al oído.» El matemático prosigue [391]: «…el mismo sonido, que la cuerda restituye, al ser tocada es el más eficaz para hacer vacilar esta cuerda…Cuando se enciende espíritu de vino en una habitación…los rayos azules no son capaces de excitar o de quebrantar el color rojo en la cara, no es sino un color azulado y muy débil que se ve; pero si alguien tiene un traje azul, este traje parecerá a su vez completamente brillante.»

§333
· Biyección
Teoría

Los mejores fieltros poseen la biyección, y ella cabe en varios atributos relativos a lo que el público veía en la significación de la que se trata. Primero, la encella entera muestra un cambio con respecto a un texto que parece haberle precedido. Después, el terreno, fuera de su referencia al cerrojo, comprende una sola idea clara, pues no hay equívoco absolutamente notable. Este mismo terreno debe ser simbolizado por muy pocos compartimientos. Hace falta, en cuarto lugar, que el giro posea un cerrojo también claro, sin ninguna ambigüedad, dicho con muy pocas palabras. Además, el cerrojo no puede repetir el terreno o el corredor. Por último la relación del cerrojo con el terreno conduce a comprender la adivinanza que anima la deformación de estilo observada.

Método

Una gran velocidad no lo hace todo, en los fieltros. La expresión (pólvora/-proporciona) sacada de “Ella le proporciona la pólvora” no posee para nada la biyección, a pesar de su poca extensión, ya que las nociones muy distintas “explosivo” y “pintura” pueden ser el sentido de “pólvora”. Al contrario, en «Compongamos un poco nuestros cabellos al menos, y mantengamos nuestra reputación. Rápido, vengan a tendernos aquí dentro el consejero de las gracias.» la relación (consejero de las gracias/-tendernos) se hace, y el terreno, largo pero todavía admisible, se revela con el cerrojo “espejo” [534]. Para «Ve, no te odio ya.» o (no…odio ya/-te), el terreno parece también aceptable, incluso si exige tres palabras [211].

Aplicación a Baudelaire

El amor hasta en el lado de encaje sexual, sigue siendo el modelo de toda correspondencia. Del parecido de la hija con su madre da otra versión de las analogías. Una viva presencia de las oposiciones en ello molesta la inteligencia, de suerte que es necesario recurrir a las matemáticas para obtener una definición [401]. Los árboles de un bosquecillo tienen una correspondencia biunívoca con los cazadores que se reposan en su sombra, cuando para un elemento de cada una de las categorías, se encuentra uno y uno solo del otro, por ejemplo con diez abedules y tantos hombres [401].

§334
· Objetos tradicionalmente estudiados
Teoría

Los fieltros han sido analizados de forma elemental, en el transcurso de una larga tradición. Admitimos frecuentemente entre ellos la abstracción, con de este modo “amputado de sus dualidades” [290]. Igualmente, hay que aceptar muchas antonomasias, como “un Goliath se peleaba contra él” [296]. Tenemos todavía la cacología voluntaria: “a lo largo de toda su vida” [304]. Viene también el cleuasmo: “estoy loco” [310]. Más aún la cita es posible: “esa gente quiere bollo” [312]-[873]. En el ámbito de la materialización, tomaremos el ejemplo: “masticaba su libertad” [313]. La enálage requiere dos frentes del mismo valor, lo que muestra “usted es, tu eres un bandolero” [322]. Con eufemismo o litote, se encuentra “van a suprimirlo”, [211]-[328]-[343]«Ve, no te odio ya.» La hipérbole proporciona “su sabio es un Arquímedes” [296]-[333]. La exhortación es a menudo correcta: “el maestro escuchará al inspector” [335]. Una lexicalización se revela a veces bienvenida: “el por qué es difícil de tratar” [341]. La metalepsis “cuanto me gusta su caballo” permite evitar “cuanto me gusta su persona” [344]. Únicamente las perífrasis cortas convienen [352]. Todas las ventajas de la pedagogía son a agradecer a las metonimias y sinécdoques: “ha visitado todos los cetros de Europa”; “percibo una vela” [346]-[370].

Método

Reunir estas diferentes figuras en un solo grupo favoriza la síntesis de nuestros conocimientos. Un mismo procedimiento lo funda, como es general para los conjuntos concebidos que tocan apariencias tenaces.

Aplicación a Baudelaire

En verdad, los objetos culturales tienen particularidades, pero permanecen en la continuidad del ser fundamental, así como lo hace ver lo que retenía la meditación del poeta, la belleza del cuerpo. Aunque desempeña un papel en la reproducción, será vista algunos años más tarde como ante otro aspecto de su existencia de elección voluntaria, que se ejercita sobre tiempos inmensos. Darwin escribirá [242]: «…sería una circunstancia inexplicable, si la selección de las mujeres más atractivas para los hombres más poderosos de cada tribu, que debieran criar por término medio un mayor número de niños, no modificara algo en numerosas generaciones el carácter de la tribu.»

§335
· Confusiones raramente interesantes
Teoría

A numerosos tropos, conviene no reconocerles el estatuto de fieltro sino de modo muy parsimoniosa. La figura se revela un tartán, o el taladro no se realiza, o aún una oposición de sentido tiene lugar. Citemos ejemplos de estos diversos giros, luego su nombre. “El Dr. Martin se veía privado de concierto”: abreviación [289]. “El señor…cogió el tren a las cinco”: borradura lexical [320]. “Iba a pasearme por la principal abenida”: imitación de lapsus [297]-[340]. “No nos perderemos el car naval”: juego de palabras de fondo material [339]. “Que no te vea más, que tu abracadabra”: exorcismo [329]. “La hipoentelequisación del obstáculo en esta ingenua verborrea consterna a los asistentes”: jerga [338]. “Un plato de lirotinorini con anchoas”: seudo-lenguaje [360]. “Los grandes cientifores del mundo están todos de acuerdo”: palabra voluntariamente derivada con falta [348]. “La creciente peligrosificación del oficio nos preocupaba”: neologismo [350]. “Usted es un hápax de mujer”: punta [357]. “No son pies lo que usted tiene, sino botas”: auto-corrección [299]. “El cura se inclinó ante la cruz de Yahvé”: impropiedad hecha a propósito [334]. “Diez condenados más tarde, el verdugo expresaba algo de hastío”: cronografía [311]. “Los muros obtuvieron voz en el capítulo”: personificación [354]. “Había allí buenos muchachos, cinco arquitectos, tres notarios, dos farmacéuticos, cuatro industriales”: ironía [336]. “En este frío glacial, nos encogiarropamos”: palabra-maleta [349].

Método

El peregrinismo encierra tantas posibilidades, a través las fases de aclimatación múltiples de los vocablos tomados de una lengua diferente, que el juicio sobre él es muy cambiadizo [351].

Aplicación a Baudelaire

“Nous avons le spleen” (Estamos melancólicos), para citar una palabra tan querida por Baudelaire, conduce hacia este tipo de problema. El sentimiento aquí designado se refiere a una vida anterior sentida como inútil, que sólo podría salvar el tipo de arrebato amoroso que describía Balzac [72]: «Miré a mi vecina, y fui más cegado por ella que lo había estado por la fiesta; ella se convirtió en toda mi fiesta.» O bien bajamos hacia la locura por haber vislumbrado esta intrincación de las cosas que desespera la sed de aprender, tal uno de los personajes del mismo novelista [90]: «El bonachón Lefebvre no me permitió que me alojara en otra parte sino en su casa, donde me enseñó la habitación de su sobrino…"¡Este hombrecito sabía todo, mi querido señor! dice poniendo sobre una mesa el volumen donde están contenidas las obras de Spinoza. Como una cabeza tan bien organizada ha podido trastornarse…"»

§336
· Reja, cerro
Teoría

La reja 1/áæßœíóúý, como cantidad de verosimilitud, cabe en la inversa del producto (áæßœíóúý) de ocho medidas de inverosimilitud, los nódulos á, æ, ß, œ, í, ó, ú, ý. El conjunto forma dos grupos de cuatro, los primeros, á, æ, ß, œ, teniendo consecuencias de mayor alcance que los otros í, ó, ú, ý. Una vez más, extendemos el remachado para obtener un valor despreciable en cuanto se muestra inferior a 1/16. Entre los nódulos, viene primero el cerro (á), que se fija a 1 cuando el fieltro beneficia del taladro. Este mismo nódulo (á) toma la altura 2 para los otros casos. En “ha utilizado su abracadabra” el resultado á=2 se impone, en vista de que el sentido, representado por una palabra única, debe mucho al sonido.

Método

El aspecto de los vocablos no se deja sino raramente olvidar en la comunicación lingüística, pero el empleo frecuente o exacto disminuye su importancia, de tanta estabilidad que la noción adquiere.

Aplicación a Baudelaire

Al contrario, la fantasía infunde de nuevo valor a lo sensible. Con «…la expansión de las cosas infinitas…» recibido como significante “…la expansión infinita de las cosas…” el cerro (á) se fijaría al nivel á=2 porque esta figura conduciría a imaginar una permutación y pues se apoyaría sobre un aspecto exterior del lenguaje [332]. Se ha observado a menudo que una vez el rigor ahogado en el sentimiento, la forma se convierte en una buena parte del fondo [[1077]] en el Índice II de poemas">[[1077]]: «Yo tengo los labios húmedos, y sé la ciencia
De perder en el fondo de una cama la antigua conciencia.» Distraída, así como lo escribe Gautier, la atención viene para ocuparse de cosas que antes habría descuidado [410]: «Los sentidos que el alma ya no vigila, y que se ejercen entonces por su cuenta, tienen algunas veces una lucidez singular. Condenados a muerte, yendo al suplicio, distinguen una pequeña flor entre las ranuras de los adoquines, un número en el botón de un uniforme, una falta de ortografía en un letrero, o toda otra circunstancia pueril que toma para ellos una importancia enorme.» Filóstrato imagina otra discrepancia [579]: «Inmortal es el alma; no es tu cosa, sino la de la Providencia; una vez el cuerpo secado, escapando a sus vínculos como un caballo rápido, fácilmente, salta y se mezcla al aire ligero, odiando su terrible y laboriosa servidumbre; pero para ti, ¿para qué todo esto? Ya que, cuando ya no estarás, entonces lo creerás; asimismo, mientras estás entre los vivos, ¿por qué te preocupas por estas cosas?»

§337
· Regulador
Teoría

El regulador (æ) vale 1 si la figura posee la aeración, mientras que los otros casos ven realizarse æ=2. Cuando el público no comprende que existe una forma especial, se revela imposible concluir claramente a un autor que desea el tropo. En la situación de un despiste que provoca un parecido de fieltro, es igualmente arriesgado garantizar la presencia de una voluntad.

Método

Si la época autoriza una comprensión fácil de la forma (percibe/-vela), esta ventaja no basta de ningún modo para obtener la aeración. Se necesita todavía un contexto que no moleste la comprensión del fieltro para el creador y el público. Con un fabricante de tela que descubre en medio de un almacén de marina un tejido interesante, “percibe una vela” puede significar otra cosa que “percibe un barco”, y debemos renunciar a designar ahí una formulación particular.

Aplicación a Baudelaire

Del mismo modo, lo que imaginamos un fieltro podrá ser una descripción considerada como objetiva, en el seno de una concepción que rompe con las tradiciones utilizables abiertamente. Baudelaire sorprende la crítica a veces, visto que pertenece a una línea intelectual difícil de explorar. Sainte-Beuve ha descrito las bases lejanas de esta reflexión [891]: «…hace dos siglos desde Louis XIV: el uno noble, majestuoso…hace otro siglo que corre debajo, por así decirlo, como un río correría debajo de un ancho puente, y que va de una a otra Regencia…las duquesas de Mazarin, de Bouillon y todo su mundo; Saint-Évremond y los voluptuosos de su escuela; Ninon y aquellos que formaba alrededor de ella, los descontentos, los burlones de toda opinión.» En una observación del poeta, adivinamos la prosecución de esta corriente [655]: «No habría terminado tan pronto, si quisiera enumerar todos los bellos y buenos lados de lo que se llama vicio y fealdad moral…»

§338
· Podio
Teoría

El podio se fija à ß=2 en varios casos. El primero llega a existir por una figura con repetición abierta de sentido, al poseer el terreno casi la misma significación que el corredor. Así “subir arriba” exige ß=2. El segundo género contiene los giros que colocan sus términos tanto en conflicto absoluto como preciso, como en “bajar abajo”. Finalmente ß=2 con los tartanes de alta verosimilitud capaces de integrar en ellos el sentido del fieltro, en calidad de accesorio. Al contrario, en cualquier otra parte, ß=1.

Método

“El chico percibió la cara del vestido que había visto”, o más bien (cara/-vestido) por esta encella, recibe ß=1, en lo que se permanece sobre el mismo nivel de pensamiento: “El chico percibió la cara de aquella que llevaba el vestido que había visto”. A veces, encontramos, al contrario, el ámbito de los choques de sentido o colisiones, con las oposiciones graves, pero, como ha sido visto en lo que concierne las glosas de problema, queda escoger, ya que muchos conflictos no son sino de fachada. Medir no sirve que si se garantiza la comprensión de los objetos tratados. Por más que mezclemos saliva de perro y sudor humana con precaución, con el fin de curar un resfriado, la empresa permanecerá vana, muy alejada de la razón -fórmula que aborda grandezas cuantitativas u organización mental que justifica este lazo. Rememorando a sí mismo el recuerdo de la aritmética más elemental, se seguirá la puesta a punto de Rousseau [877]: «…entre cosas de diversas naturalezas no se puede fijar ninguna relación verdadera.» Comparar varios números toma un sentido tanto más claro cuanto que su unión autoriza a elaborar un conjunto fácilmente explicable. Platón escribe [757]: «…que dos términos forman solos una bella composición, ello no es posible, sin un tercero. Ya que hace falta que en medio de ellos, haya algún lazo que los acerque los dos.» Pero en vano exigimos inmediatamente una llave del mundo, y nos arriesgamos en mostrar a continuación la impaciencia, como hizo el mismo autor con respecto a expertos en geometría [751]: «…vemos que su conocimiento del ser se parece a un sueño, que son impotentes a verlo en plena luz…»

Aplicación a Baudelaire

Legión fueron los pensadores tentados por esta manera de querer, en lugar del análisis paciente de los objetos, un atajo maravilloso. Ello vale más aún para una idea vaga, como la de las correspondencias, alrededor de la cual se puede edificar una de estas ilusorias teorías de substitución, que intentan aquellos que ignoran el mérito de los efectivos o sobreestiman la posibilidad de vencer los obstáculos renovados de la apariencia. Inversamente, Baudelaire se limita a esbozar algunos paralelos, el de la carne con el perfume, particularmente, fuera de toda doctrina construida [667]. Diderot consideró antes que él esta perspectiva [279]: «Los ingleses dicen "a fine flavour, a fine woman", una bella olor, una bella mujer.» La carne constituye para el pintor una dificultad particular [280]: «…es la carne la que es difícil de reflejar; es ese blanco untuoso, igual sin ser pálido ni mate; es esa mezcla de rojo y de azul que transpira imperceptiblemente; es la sangre, la vida que hacen la desesperación del colorista. Aquél que ha adquirido el sentimiento de la carne, ha dado un gran paso; el resto no es nada en comparación. Mil pintores han muerto sin haber sentido la carne; mil otros morirán sin haberla sentido.»

§339
· Diluyente
Teoría

El diluyente (œ) se limita a 1 si el fieltro posee la biyección, y sino vale 2. En particular, la sospecha de que el giro ha sido falsamente imaginado llega si una dificultad se presenta en el instante en el que hay que describir el cerrojo de otro modo que con una significación idéntica al terreno o al corredor. Con la encella “es un perfume”, que da (es/-parfum), seremos incapaces de encontrar otra cosa que “olor” como cerrojo de “es”. Pero “olor” y “perfume” se parecen demasiado, y pues œ=2.

Método

Mientras que el podio ß=2 estigmatiza la repetición del terreno por el corredor, el aspecto aquí tratado por œ=2 concierne una repetición inútil más escondida: la de un término por el cerrojo.

Aplicación a Baudelaire

La encella “Hay otros perfumes, como niños adultos…” libra (adultos/-niños), que posee el diluyente œ=1, ya que el cerrojo “creces demasiado rápido” no retoma de ningún modo el sentido de “niños”. No obstante, no se trata de una figura de la más alta verosimilitud, puesto que la oposición del terreno con el corredor justifica ß=2. Los perfumes que evocan carnes femeninas deben engastar su belleza, haciéndola radiar aún más. Plinio el joven apunta [780]: «…del mismo modo que es una gloria para la cera tierna y blanda obedecer a los dedos hábiles y producir la obra que le ordenan, tan pronto representar Marte o la virgen Minerva, representar ora Venus, ora el hijo de Venus, lo mismo que las fuentes sagradas no se contentan con apagar las llamas, sino que a menudo también refrescan las flores y las verdes praderas, asimismo el espíritu de los humanos debe saber someterse y seguir un arte sin rigidez en una sabia movilidad.»

§340
· Gavilla, colaje
Teoría

Llamamos (áæßœ) el colaje, y su resultado se repercute sobre todos los nódulos que no forman esta cantidad, pues í, ó, ú, ý. La gavilla (í) es obtenida con dos rodeos. Por un lado por medio de (áæßœ), y por otro lado al generalizar la noción de trampolín, que había sido utilizada relativamente a los tartanes. Un estatuto de trampolín es reconocido a b(E~F) para el fieltro (E/-F), si terreno y corredor no poseen sino un término. Con algunos, escogemos los más alejados mutuamente, y así b(A~R) forma el trampolín de (AE/-FR). En b(E~F) o b(A~R) se evalúa (z), el espaciamiento interior. Vale z=1 o z=2+(1(n/10)), con (n) que simboliza el número de frentes entre los dos términos E, F en un caso, y A, R en el otro. Para estas condiciones, la gavilla toma el nivel í=((áæßœ)(z)).

Método

El taladro que evita un juego sobre el espacio del texto no excluye que se mida el alejamiento con el fin de encontrar la verosimilitud de una significación, ya que hacer un entretenimiento de la distancia no se parece de ningún modo a dejar una diferencia existir en el momento en el que el sentido principalmente retiene la atención.

Aplicación a Baudelaire

Cuando imaginamos adivinar un fieltro en un segmento de obra muy extendida, al cotejar con el espíritu lo que el creador ha puesto por ambas partes, un gran valor de (z) no es imposible. Consideremos este raíl: “El viajero distinguía, entre los efectos del alcohol en las imágenes de su pensamiento que variaban de segundo en segundo, como en un sueño lleno de recuerdos de sus entusiasmos recientes, vividos en el puerto tan lleno de barcos, de aparejos, de bloques de mármol, de troncos inmensos, de sacos gruesos de tela basta, velas…” Existe una ambigüedad suficiente de la relación entre “distinguía” y “velas” para que la distancia (z) de b(distinguía~ velas) sea del género z=2+(1(n/10)). Puesto que Baudelaire él mismo insistió mucho sobre el viaje, en cuanto a su tipo de inspiración, el pasaje sobre «…el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso…» debe ser tomado en consideración, y pues los perfumes corrompidos obtendrían el triunfo, ya que muy picantes, cubrirían los más dulces, como los jefes rechazan los vencidos fuera del poder.

§341
· Bastión y sendero
Teoría

Los tres últimos nódulos, además de su dependencia con respecto al colaje, deben un elemento a un carácter llamado el sendero, que simbolizamos con ó*, ú*, ý*, según que toque bastión (ó), piloto (ú), o escollera (ý). El de ó*, del bastión (ó), admite el nivel 2 cuando se muestra, a proximidad del terreno, algún ligero índice del cerrojo, si no él todo entero. La verosimilitud del giro disminuye, puesto que la adivinanza interna, que ya sabemos endeble, sufre un perjuicio. Para los otros casos, escribimos ó*=1 y el sendero no influye para nada la reja. En cada situación ó=((áæßœ)(ó*)), lo que se convierte en ó=((áæßœ)(1)) o bien ó=((áæßœ)(2)).

Método

En “beba una visión” el cerrojo del terreno “visión” cabe en “droga”. Con “beba un medio de visión” el sendero ó*=2 exige ó=((áæßœ)(2)).

Aplicación a Baudelaire

Las correspondencias podrían merecer únicamente el estatuto de objetos ilusorios de creencia. La emoción sentida de forma duradera que obliga del interior a un ateo a seguir tal rito de su infancia traduce el peso enorme de este poder intelectual o sentimental. Una convicción trae a veces el equivalente de lo que da el estupefaciente, particularmente en el seno del sueño. Balzac especula así prosiguiendo una historia [62]: «¿Por qué medios estas extrañas apariciones pueden pues tener lugar? dice Ursule. ¿Qué pensaba mi padrino? -Su padrino, hija mío, procedía por hipótesis. Había reconocido la posibilidad de la existencia de un mundo espiritual, de un mundo de ideas. Si las ideas son una creación propia al hombre, si subsisten al vivir una vida que les sea propia, elles deben tener formas incomprensibles a nuestros sentidos exteriores, pero perceptibles a nuestros sentidos interiores cuando están en ciertas condiciones…Ahora bien, si las ideas se mueven en el mundo espiritual, su espíritu ha podido percibirlas penetrando en él. Estos fenómenos no son más extraños que los de la memoria, y los de la memoria son tan sorprendentes e inexplicables como los del perfume de las plantas…»

§342
· Piloto
Teoría

El sendero ú* de piloto (ú) se pone a tomar la altura ú*=2 cuando, el resorte del tropo una vez puesto de lado en la representación, un grupo de símbolos o una palabra utilizada de modo extraño en el seno de la encella emite una duda sobre el giro, sea cual sea la aeración. Entonces una posibilidad que se corre el peligro de juzgar falsamente aparece, incluso si se permanece para lo esencial propenso a un diagnóstico favorable en cuanto a la existencia del fieltro. Cuando este riesgo de inverosimilitud no existe ú*=1 prevalece. En toda situación, el piloto se revela ú=((áæßœ)(ú*)).

Método

Los autores tienen maneras habituales de imaginar, que permiten a menudo escapar a la incertidumbre en cuanto a las singularidades de la expresión, ya que sabemos entre otras cosas su gusto en lo que concierne cierto número de vocablos.

Aplicación a Baudelaire

En lo que atañe “El hombre se insinúa a los oráculos” identificamos (oráculos/-insinúa) de cerrojo “santuarios” y de proyección “El hombre se insinúa en los santuarios donde son librados los oráculos”. Pero la forma “insinuarse a” perjudica a la identificación del sentido, aunque no faltan casos donde es necesario superar obstáculos para celebrar un culto. Las montañas, o pilares del mundo, acogen bien los altares, porque reciben, cercanos a los cielos, los honores divinos [131]: «Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas.» Las discusiones entre vecinos proporcionan la ocasión de un testimonio sobre el pueblo bíblico [122]: «Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleáremos con ellos en la llanura, se verá si no los vencemos.» El alejamiento de la cultura antigua paraliza al intérprete de formación demasiado ordinaria, que mira estos lejanos escritos, pero sigue siendo posible que Baudelaire, por su extrema sensibilidad como por la excelencia de sus profesores, haya recibido alguna noción fina de las "altas esferas" tal y como las percibía el pensamiento tradicional.

§343
· Escollera
Teoría

Para la escollera (ý), con cualquier aeración, el sendero ý* vale 2 si un tono experto es empleado, que entorpece la comprensión del fieltro. En otra parte ý*=1 y el sendero no pesa de ningún modo sobre el cálculo. De todas maneras, el nivel ý=((áæßœ)(ý*)) se impone.

Método

Concebimos un giro más encontrado que querido, pero finalmente conservado por el creador, con el fin de evitar un cambio del texto. Permanece comprensible que la reja sea dividida por 2, puesto que el autor se ha resignado a un eventual quid pro quo.

Aplicación a Baudelaire

Para “fisiológicamente, los cuerpos se estimulan en la ansiedad”, se pensará que el cerrojo “gente” de (cuerpos/-estimulan) está amenazado de un modo tal, ya que el terreno “cuerpos” podría contentarse de su propia idea interna. La figura (simboliza/-agua) de encella “el agua simboliza con el fuego” parece merecer la cripta “el agua, en calidad de opuesto, corresponde con el fuego”. Sin embargo, una vez áæßœ=1 asegurado, ý=2 convendría, en lo que la palabra “simboliza” no es utilizada en el sentido corriente, una equivocación sigue siendo posible en lo que concierne la significación de conjunto [427]- [502].

§344
· Anexión
Teoría

La anexión cabe en el hecho de que un tartán absorbe un fieltro. De manera más general, un mismo término al pertenecer a dos tropos, ocurre que uno al ser privado de agudeza por el otro, su verosimilitud deba mirarse como despreciable. Para el giro, un medio de resistir a una fuerza tal consiste en hacer sentir un detalle necesario a la inteligencia de la significación. Hasta hay textos en los cuales un par de fieltros consigue defenderse contra un tartán, así como lo muestra el pasaje [[1141]] en el Índice II de poemas">[[1141]]: «…la triste belleza de la que mi deseo se priva.» El fragmento presenta dos aspectos: “…la triste mujer de la que mi deseo se priva” y “…la triste belleza de la que yo me privo”. Se gana (belleza/-triste) más (deseo/-priva). El cerrojo “mujer” substituye “belleza”, luego “yo” da la clave para “deseo”. El tartán (belleza-/deseo-/priva-/mi) tendría el sentido “…como la belleza ejerce su fuerza sobre el deseo, la privación ejerce su fuerza sobre mí.” Se comprende que el interés de los fieltros no se debilita en modo alguno ante las escasas ventajas de esta penosa arquitectura.

Método

Un examen cuidadoso reclamaría que se comparara anexión, fortalecimiento y amalgama, puesto que estos tres fenómenos tienen lugar cuando vivos vínculos entre imágenes extremadamente organizadas están cerca.

Aplicación a Baudelaire

A saber el raíl “…la ciudad es una iglesia en la que el poeta, en sacerdote, celebra la gracia…” Lleva al tartán (ciudad-/iglesia-/poeta-/sacerdote) que realiza la anexión de (gracia/-poeta). No obstante, hay que preguntarse si el terreno “gracia” no recibiría un comentario indispensable en “belleza”, que sería pues el cerrojo de (gracia/-poeta), justificando el giro. Su relieve aparece en la proyección “…la ciudad es una iglesia en la que el poeta, en sacerdote, celebra la gracia o la belleza…” Sin embargo, el cerrojo “belleza” retoma el terreno “gracia”, pues el fieltro no tiene casi importancia, de modo que finalmente la anexión triunfa. La ambigüedad “gracia-providencia-elección- caridad-belleza” permanece, sin conseguir determinar un fieltro altamente verosímil. Evitaremos imaginar que Baudelaire se veía como filósofo de las correspondencias metafísicas o religiosas, ya que apunta [712]: «He intentado más de una vez, como todos mis amigos, encerrarme en un sistema para predicar a mi gusto. Pero un sistema es una especie de condenación eterna que nos incita a una abjuración perpetua; siempre hay que inventar otra, y este cansancio es un cruel castigo.»

§345
· Medida de cerro
Teoría

Probemos medidas realizables para los ocho nódulos, y primero para el cerro (á). El fieltro (escalalmas/-subir) de encella “…nosotros subilera la escamos inclinada…” admite el cerro á=2 ya que la inversión que procede de “…nosotros subimos la escalera inclinada…” recurre claramente a los recursos materiales del lenguaje.

Método

El cómico no opone apenas obstáculo a los fieltros, pero no los introduce tampoco de manera segura, y el tono dramático se encuentra en el mismo caso.

Aplicación a Baudelaire

La imitación de la cosa por el sonido proporciona también muchos cerros 2, y además, se trata de una correspondencia, la cual podrá ser buscada hasta en «bosques» que hace pensar en el rumor de las hojas. Nos perdemos en medio de las imágenes que se presentan tan numerosas al menor sonido entendido. Jacobo de la Vorágine especula así [968]: «O bien el nombre de Silvestre deriva de "silvas", “bosques”, y de "trahens", “el que atrae”, porque este santo ha atraído a la fe a los hombres de los bosques, es decir gente inculta y dura. O aún, como se encuentra en los glosarios, el nombre de Silvestre está asociado a lo que es verde, agreste, umbroso y cubierto de madera. El color verde, lo encontró contemplando las cosas celestes; agreste, lo fue al trabajar sobre sí mismo. Al no exponerse a los ardores del deseo, fue un ser de la sombra. Plantado entre los árboles del cielo, pertenece a la misma naturaleza que la madera.»

§346
· Medida de regulador
Teoría

Consideremos el regulador (æ) de (transportes/-glorifican), que tiene por encella “…que glorifican los transportes…” Inventemos la proyección “…que glorifican los transportes de los éxtasis venales…” La codificación al permanecer desconocida para el público, æ=2 se justifica. El cerrojo “éxtasis venales” parece demasiado estrecho y restrictivo, incluso si el raíl menciona perfumes y corrupción. La imagen puede desarrollarse, pero como aspecto de otra, a menos que se suponga una aeración ausente.

Método

De momento rechazaremos la noción de varios públicos, uno capaz de delimitar el fieltro, otro ignorando su presencia, ya que nuestra análisis se queda aquí en el plan del esquema.

Aplicación a Baudelaire

El cerrojo “golfa” así, pues “prostituta de lujo”, o “mujer galante”, no sería evidente para (volatería/-perfumes), de encella “Hay perfumes frescos como la carne de volatería…” Interpretar el raíl según tal codificación privaría el fieltro del contacto necesario al público, llevando así hacia æ=2 una vez más, puesto que este género de figura se apoya sobre la adivinanza sin misterio. Evitemos los juicios apresurados en lo que concierne a las amigas de Baudelaire, reservando a las más dudosas nuestra admiración [[1135]] en el Índice II de poemas">[[1135]]: «Esta noche, la luna sueña con más pereza;
Así como una belleza, sobre numerosos cojines,
Que con una mano distraída y ligera caricia,
Antes de dormirse, el contorno de sus senos,

Sobre la espalda satinada de las imprecisas avalanchas,
Desfallecida, se entrega a los largos soponcios,
Y pasea sus ojos sobre las visiones blancas
Que suben en el azur como floraciones.

Cuando a veces sobre este globo, en su decaimiento ocioso,
Deja escapar una lágrima furtiva,
Un poeta piadoso, enemigo del sueño,

En el hueco de su mano toma esta lágrima pálida,
Con reflejos irisados como un fragmento de ópalo,
Y la pone en su corazón lejos de los ojos del sol.»

§347
· Medida de podio
Teoría

Para la encella “…y de otros, corrompidos…como el benjuí y las lágrimas…” comprendemos que el fieltro (lágrimas/-benjuí) está amenazado por una anexión que viene del injerto (corrompidos-/benjuí-/ lágrimas) de atrio (corrompidos por la riqueza-.-benjuí-.-corrompidos por la debilidad-.-lágrimas). La mezcla de nociones “benjuí” y “lágrimas” debería en apariencia conducir hacia ß=2, debido a que el tartán se impone más que el fieltro. Pero nada de eso ocurre, porque la cultura ordinaria, que ha formado el público, asocia “lágrimas” y “incienso”, y pues hay que admitir ß=1. Derramando de una incisión practicada en el tronco de un árbol, el incienso surge como lágrimas. Esta analogía, convertida en corriente, hace olvidar que los ámbitos de sentido propios a “benjuí” y “lágrimas” no son homogéneos. Viendo “lágrimas” en presencia de “benjuí”, imaginamos en seguida “incienso” en el mismo ámbito. Pues “lágrimas” toma el cerrojo “incienso” para (lágrimas/-benjuí) obteniendo un podio ß=1.

Método

Los fieltros siendo malos tartanes, que a menudo mezclan poco las nociones y actúan con una gran brevedad el podio hace obstáculo a una confusión posible de estas figuras, pero hay que examinar de cerca cada texto si se quiere aplicar el criterio de otro modo que de manera enredadora.

Aplicación a Baudelaire

Con “…el tronco, este herido, derrama lágrimas…” tendríamos (tronco-/herido-/lágrimas) de modo plenamente justificado, lo que daría ß=2 en lo que concierne (lágrimas/-tronco). La debilidad no excluye el triunfo [147]: «Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.»

§348
· Medida para el diluyente
Teoría

Busquemos medir el diluyente (œ), el cual necesita únicamente la biyección, para establecerse en 1. La encella “Como largos ecos potentes…” del fieltro (potentes/-ecos) muestra una sobrecarga. Pero como tenemos que hablar de torpeza más que de transformación, œ=2 se impone.

Método

Se requiere una colección muy numerosa de casos para delimitar una modificación enérgica del empleo habitual. Tenemos una conciencia neta de que la figura “percibe una vela” cambia un empleo elemental de los vocablos, porque la expresión “percibe un barco” es generalmente conocida. En el discurso, el conjunto de los modelos corrientes desprovistos de carácter o de investigación compone una realidad lingüística en la que se desprenden los fieltros.

Aplicación a Baudelaire

Numerosos son los problemas que quedan, a pesar de una amplia documentación, de tanto que los individuos pueden jugar sobre los recursos verbales. „Correspondencias“, nos priva de un sentido claro para «…en una tenebrosa y profunda unidad…» El fieltro (unidad/-en) podría considerarse en compañía del cerrojo “pensamiento”, lo que daría la proyección “…en una tenebrosa y profunda unidad de pensamiento…” Si Baudelaire considera las nociones innatas al hombre, o sus bases en Dios, entonces para él todas las relaciones que las animan se repercuten en el seno del espectáculo que nos ofrece el universo. Germaine de Staël escribía [933]: «Es una bella concepción la que tiende a encontrar el parecido de las leyes del entendimiento humano con las de la naturaleza, y considera el mundo físico como el relieve del mundo moral…No son un juego vano de la imaginación estas metáforas continuas, que sirven para comparar nuestros sentimientos con los fenómenos exteriores, la tristeza, con el cielo cubierto de nubes, la calma, con los rayos plateados de la luna, la ira, con el mar agitado por los vientos; es el mismo pensamiento del creador que se traduce en los dos lenguajes diferentes, y el uno puede servir de intérprete al otro.»

§349
· Medida de gavilla
Teoría

Examinemos la gavilla (í) del fieltro (Baudelaire/-usted), de encella “Dios o la sociedad tiene necesidad de usted, de cajas de resonancia, de instrumentos de alerta: en un momento importante de la transformación gradual de los hábitos, él también ha desempeñado su papel, ¡Baudelaire!” No está completamente seguro de que ello signifique “usted es un Baudelaire”, pero no hay que excluir esta posibilidad. El espaciamiento interior de b(Baudelaire~usted) no puede evidentemente fijarse a 1 por falta de vínculo claro, y hay que recurrir a contar los frentes situados entre los términos “usted” y “Baudelaire”, lo que hace 14. Supongamos un colaje áæßœ=1 y notemos z=2+(1(14/10))=2+(1(1,4))=2+1,4=3,4. De ello resulta, para í=((áæßœ)(z)), un valor í=((1)(3,4))=3,4.

Método

La reja no sabría ahora superar 1/3,4 puesto que las otras medidas de riesgo, en el denominador, no aumentarán nunca lo inverso del producto completo.

Aplicación a Baudelaire

La cantidad de verosimilitud 1/3,4 parece justa a causa de la relación confusa del terreno con el corredor. Una eventual proyección que usa del cerrojo “profeta” sería: “Dios o la sociedad necesita de usted, de un Baudelaire, de un profeta!” Las más elevadas misiones no son sino raramente compatibles con un oficio de rutina, lo que ha visto la señora de Staël [918]-[930]: «No saber de una ciencia que lo que le es particular, es aplicar a los estudios liberales la división del trabajo de Smith, que no conviene sino a las artes mecánicas.» Al contrario un espíritu ampliamente preparado comprende las correspondencias [128]: «El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes…En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real…Entonces Daniel…dijo delante del rey…al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura. Y la escritura que trazó es: "Mene, Mene, Tekel, Uparsin". Esta la interpretación del asunto: "Mene": Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. "Tekel": Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. "Peres": Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.»

§350
· Medida de bastión
Teoría

Supongamos un colaje 1 para el giro (prisma/-día) de encella “…vasta como el prisma del día y como la noche…” Se relaciona el prisma al día ya que el físico analiza los rayos del sol haciéndolos pasar en uno sólido transparente [252]-[527]. Aquí el cerrojo “claridad” está casi indicado para “día”, y la adivinanza interna así debilitada el fieltro se revela menos enérgico. El sendero ó*=2 representa esta deterioración que merma la verosimilitud de la figura, lo que traduce numéricamente el bastión ó=((áæßœ) (ó*))=((áæßœ)(2)). Habríamos ganado potencia por medio de “…vasta como el prisma y como la noche…”

Método

Como los nódulos í, ó, ú, ý son de la forma ((colaje)(sendero)), basta con áæßœ=2 para traer una reja despreciable. No puede, en efecto, sobrepasar 1/áæßœíóúý=1/((áæßœ)(í)(ó)(ú)(ý))=1/((2)(í)(ó)(ú)(ý))= 1/((2)(2)(2)(2)(2))=1/32. Al contrario, con áæßœ=1, la consecuencia del único ó*=2 habría sido la reja ½.

Aplicación a Baudelaire

Joseph de Maistre observa los peligros nocturnos [515]: «Vosotros lo sabéis, mis buenos amigos, la noche es peligrosa para el hombre, y, sin caer en la cuenta, la amamos todos un poco, porque nos tranquiliza. La noche es una cómplice natural constantemente a la orden de todos los vicios, y esta complacencia seductora hace que en general valgamos todos menos la noche que el día. La luz intimida el vicio; la noche le devuelve todas sus fuerzas, y es la virtud la que tiene miedo. Una vez más, la noche no vale nada para el hombre, y sin embargo, o tal vez a causa de ello, ¿no somos todos un poco idólatras de esta fácil divinidad? ¿Quién puede jactarse de no haberla invocado jamás para el mal?»

§351
· Medida de piloto
Teoría

Consideremos (infante/-carnes) de encella “…al recordar esas jóvenes muchachas de carnes de infante durante mucho tiempo admiradas, sintió un arrebato…” Admitiremos un sendero ú*=2, porque “infante” es extrañamente utilizado. En nombre de una referencia incierta o una señal dudosa, esta cantidad se impone, con la consecuencia de un piloto ú=((áæßœ)(ú*))=((áæßœ)(2)).

Método

En los casos en los que la posibilidad de clasificarlos se nos escapa, debemos abordar juntos torpezas, distracciones e índices intelectuales poco claros. Incluso las faltas tipográficas aparecerán algunas veces al público bajo la forma de obstáculos opuestos a un sentido verosímil.

Aplicación a Baudelaire

Puesto que seguimos ignorando bastantes codificaciones, la interpretación menos atormentada sirve de base para la crítica, la cual no obstante no sabría excluir que tal uso ligeramente desplazado esconde una temible significación. La ternura, que tomamos en serio con Baudelaire porque se muestra tan cruel por otro lado, debe ser también interrogada [[998]] en el Índice II de poemas">[[998]]: «…creía respirar el perfume de tu sangre.
Que los soles son bellos en las cálidas tardes…Esos juramentos, esos perfumes, esos besos infinitos,
¿renacerán…como suben al cielo los soles rejuvenecidos
después de haberse lavado en el fondo de los mares profundos?»

§352
· Medida de escollera
Teoría

Examinemos el fieltro (magnétisent/-chairs) (magnetizan-carnes) de encella “Il est des chairs de femme qui magnétisent…” (Hay carnes de mujer que magnetizan…) La locución literaria “Il est” (Hay) parece exacta para excluir la eventualidad de un puro discurso fisiológico. Pues la aeración está asegurada. Pero el tono erudito, para la época, hace dudar que el cerrojo de (magnetizan-carnes) esté cercano de “enamoran”. Una molestia subsiste, a causa de la posibilidad de conocimientos fundados, a los que se haría alusión. Esta ligera incertidumbre introduce el sendero ý*=2 que desemboca en ý=((áæßœ) (2)), escollera que indica una debilidad en el giro.

Método

Los papeles anexos desempeñados desde la antigüedad por el hombre de ciencia, como artista, filósofo o político, deben conducir a frecuentes ocasiones para emplear así el sendero ý*=2.

Aplicación a Baudelaire

Inversamente, con Goethe el novelista se convierte en naturalista aficionado, y ello para describir los cuerpos químicos naturales en adolescentes que se aman a veces cruelmente [254]-[418]: «Hay que ver actuar ante sus ojos estos seres, que parecen muertos y que sin embargo están siempre interiormente listos para la actividad; hay que mirar con simpatía como se buscan el uno al otro, se atraen, se agarran, se destruyen, se absorben, se devoran, luego, tras haberse íntimamente unido, se manifiestan de nuevo bajo una forma renovada, nueva, inesperada…»

§353
· Cerro de reja I
Teoría

Intentemos calcular una reja integralmente, la de (correspondencia/-pensadores) de atrio (correspondencia-.-pensadores-.-relación-.-cosas) y de encella “…en la correspondencia de los pensadores se adivina la relación de las cosas…” El cerro vale á=1, dado que el carácter mayor del fieltro no se encuentra en la contribución de los aspectos materiales del lenguaje, de modo que el taladro triunfe.

Método

La reutilización de los nódulos iniciales para el establecimiento de los cuatro últimos, por medio del colaje, hace muy importante el examen sobre un mismo caso del proceso de conjunto por el cual se forma la reja.

Aplicación a Baudelaire

El arte al tener una relación con los artesanados, y estos otra con respecto a la ciencia, un cambio de impresiones muy ancho se había organizado desde hacía mucho tiempo. El poeta apasionado de observación exacta del romanticismo alemán describía una correspondencia química de esta manera [254]-[416]: «Por ejemplo, lo que nosotros llamamos caliza es una tierra calcárea más o menos pura, íntimamente vinculada a un ácido débil, que hemos aprendido a conocer bajo su forma aérea. Si se pone un trozo de esta piedra en el ácido sulfúrico diluido, el ácido se apodera de la cal y se manifiesta con ella en estado de yeso; mientras que este ácido débil, aéreo, se desprende. Se ha producido una separación, una nueva combinación, y nos creemos en lo sucesivo autorizados a emplear la expresión de afinidad electiva, porque se diría en efecto que una relación ha sido preferida a la otra, que se ha escogido una antes que la otra.»

§354
· Regulador de reja I
Teoría

El regulador de (correspondencia/-pensadores) admite el nivel æ=1 dado que el creador y el público no pueden sino comprender el juego particular que anima los términos del fieltro. Lo contrario tendría con qué sorprender con la encella “…en la correspondencia de los pensadores se adivina la relación de las cosas…”

Método

Como el principio de la aeración cabe justo en la conciencia de que existe una figura particular, su realización tiene lugar incluso si vemos en la encella un giro que no fuera un fieltro.

Aplicación a Baudelaire

El intercambio de pensamientos entre gente de caudal cultural muy diferente exige a menudo traicionar el rigor, lo que da una ilusión sobre la correspondencia de los objetos. Goethe advertía a sus lectores contra los acercamientos fáciles entre amor y química [254]-[417]: «Estos apólogos son bonitos y recreativos, y ¿a quién no le gusta jugar con las analogías? Pero por último el hombre está en muchos grados por encima de estos elementos, y, si se ha mostrado aquí bastante generoso con estas bellas palabras destacadas y con las afinidades electivas, hará bien entrando en él mismo, y reflexionando en esta ocasión, sobre el valor de estas expresiones.»

§355
· Podio de reja I
Teoría

El fieltro (correspondencia/-pensadores) muestra bastante la mezcla de significaciones alrededor de “correspondencia”, puesto que el intercambio de cartas, por una parte, las relaciones metafísicas en la realidad sensible, por otra, parecen muy distintos. El podio (ß) de (correspondencia/-pensadores) alcanza 2, ya que se entrevé la excelente analogía (correspondencia-/pensadores-/relación-/cosas).

Método

Con el conocimiento de (ß) tenemos ahora la certeza de que la reja 1/áæßœíóúý será inferior al remachado, puesto que los nódulos í, ó, ú, ý volverán a tomar cuatro veces la grandeza numérica adquirida por (áæßœ). Ahora bien, este colaje no puede él mismo mostrarse inferior a 2, visto que el podio ß=2 constituye un elemento de él.

Aplicación a Baudelaire

Una correspondencia relia gente o materias, y el poeta erudito de Alemania describía como una sociedad el mundo natural de los cuerpos químicos [254]-[415]: «No obstante, lo que se parece más a seres inanimados son las masas que están en presencia en el mundo, las condiciones, las profesiones, la nobleza y el tercer estado, el soldado y el civil. -Y sin embargo, retomó Eduardo, lo mismo que pueden ser unidas por las costumbres y las leyes, existe también, en nuestro mundo químico, intermediarios para unir lo que se repele recíprocamente.»

§356
· Diluyente de reja I
Teoría

El diluyente (œ) de (correspondencia/-pensadores) admite la cantidad œ=1. En el seno de la encella, un recuerdo de sentido uniendo “correspondencia” y “relación” es fácilmente perceptible, pareciendo construido sobre la expresión ordinaria. Basta con leer: “…en la correspondencia de los pensadores se adivina la relación de las cosas…” El terreno comprende una idea simple, aunque fecunda, simbolizada por un solo compartimiento. El cerrojo de este término, “lazo”, cabe en un sentido que no muestra equívoco. Ninguna repetición del terreno o del corredor no marca el cerrojo. Finalmente, se comprende que el paso de “correspondencia” a “lazo” es el de una restricción de sentido.

Método

Puesto que en los textos de imaginación, la ambigüedad se ve en todas partes, vale más reservar sólo a los casos evidentes esta categorización, y pues también el juicio œ=2 citado por este motivo.

Aplicación a Baudelaire

Las ideas “correspondencia”, “naturaleza” mezclan a menudo varios ámbitos, cuando aparecen en las obras escritas con la meta artística de expresar la fuerza de conexión que obra en el seno de las cosas. Goethe usa nociones cercanas, para describir las simpatías que la química ofrece [254]-[418]-[915]: «Figúrese un cierto A íntimamente unido con un cierto B, y que no sabría estar separado de él por muchos medios, muchos esfuerzos; figúrese un C que se comporta igualmente con D; ponga ahora los dos pares en contacto: A se echará sobre D y C sobre B, sin que se pueda decir quién ha dejado al otro primero, quién se ha juntado primero al otro.»

§357
· Gavilla de reja I
Teoría

En lo que concierne el fieltro (correspondencia/-pensadores) una distancia nula se hace día, puesto que la encella asegura un fuerte contacto de los términos. El trampolín b(correspondencia~pensadores) exige el espaciamiento interior z=1 para la encella “en la correspondencia de los pensadores se adivina la relación de las cosas”. Esta disposición lleva a una gavilla í=((áæßœ)(1))=((2)(1))=2, porque el colaje malo no se deja borrar por el buen espaciamiento.

Método

Al lado de la distancia, encontramos la complicación formal así como la oscuridad como grandes obstáculos a las relaciones estrechas de significación.

Aplicación a Baudelaire

Hace falta tiempo para comprender (bosque/-astros) en lo que se refiere a “El bosque anima astros, hombres, correspondencias, animales y árboles.” Si el cerrojo es “real”, parece extraño, conduciendo a una proyección “El bosque de lo real anima astros, hombres, correspondencias, animales y árboles.” La distancia sólo vale 1 pero comprendemos difícilmente el sentido del propósito. La unidad en la intrincación vendría por una dirección escondida única, así como en el mundo imaginado por el autor de „Afinidades electivas“ [419]: «Nos hablan de una práctica particular de la marina inglesa. Todos los cordajes de la marina real, del más grueso al más fino, son trenzados de tal suerte que un hilo rojo va de un extremo al otro y que no se puede desatar sin deshacerlo todo; lo que permite reconocer, hasta con los menores fragmentos, que pertenecen a la corona.»

§358
· Bastión de reja I
Teoría

Para determinar el sendero ó* de (correspondencia/-pensadores), conviene buscar si la adivinanza interna al fieltro ha sido debilitada por una indicación de mismo sentido. En el seno de la encella “…en la correspondencia de los pensadores se adivina la relación de las cosas…” justamente, el término “relación” proporciona una atenuación igual, proporcionando la significación del cerrojo que hay que buscar, “lazo”, y ello provoca ó*=2. Puesto que el colaje, por su lado, toma la altura áæßœ=2, el bastión alcanza ó=((áæßœ) (ó*))=((2)(2))=4.

Método

El carácter superfluo de la precisión hace que el cálculo se convierta justo en un medio de exponer el camino seguido, dado que de todas maneras la reja será despreciable, en nombre de ß=2. Integrado en el colaje (áæßœ), este valor (ß) es encontrado en í, ó, ú ý, además de que pesa ya en su fuerza misma, no pudiendo dar como máximo sino la reja 1/32, por el mínimo de producto entre nódulos ((ß)(í)(ó)(ú)(ý))=((2)(2)(2)(2)(2))=32. Una vez conocido ó=4, la perspectiva se transforma, abriendo sobre ((ß)(í)(ó)(ú)(ý))=((2)(2)(4)(2)(2))=64.

Aplicación a Baudelaire

Las correspondencias, oposiciones o simpatías, han sido vistas como tantas otras misteriosas entidades de extraordinaria potencia. Pero la conciencia de estos poderes expone desgraciadamente al olvido de su unión. Homero pensaba en ello [442]: «Tened, Dioses, haced la prueba, y sabréis, todos. Suspended pues al cielo un cable de oro; luego colgaos de él, todos, Dioses y diosas: no traeréis del cielo a la tierra Zeus, el maestro supremo, por muchas molestias que os toméis. Pero si quisiera, yo, francamente tirar, son de la tierra y el mar a la vez que tiraría con ustedes.»

§359
· Piloto de reja I
Teoría

El sendero ú* de (correspondencia/-pensadores) permanece en 1, ya que el estilo no lleva ninguna marca de extrañeza, así como se ve a través de una lectura: “…en la correspondencia de los pensadores se adivina la relación de las cosas…” Con un colaje áæßœ=2, él mismo causado por ß=2, el piloto admite como valor ú=((áæßœ)(ú*))=((2)(1))=2.

Método

La complicación aparente del presente cálculo desconcierta a primera vista, pero se comprende rápidamente que se limita a seguir la tendencia principal de la época, con respecto a la observación de los hombres, que es el uso o el desvío de la teoría probabilista.

Aplicación a Baudelaire

El pensamiento, constituyendo una fuerza, debe poder ser objeto de estudio, si aceptamos someternos a las intuiciones de los autores, no con el fin de comulgar inefablemente con ellos, vía que se ha quedado en un impás, sino para mejor reconstruirlas por la idea. Como podemos alcanzar una concepción partiendo de esquemas ajenos a ella, inversamente seguimos siendo capaces de comprender lo que estamos lejos de aprobar, sobre todo cuando ello forma una capa pasada por sí misma. Es fácil, especialmente, aceptar la necesidad de palabras, de imágenes, de esculturas que se hace sentir para evocar una dirección fija, pero escondida del mundo, que lleva a las experiencias cotidianas. Apuleyo supo describir el ambiente de los rituales en juego [17]: «Cuando llegamos al umbral mismo del templo, el gran sacerdote, con aquellos que llevaban delante de él las imágenes divinas, y los iniciados ya admitidos en el santuario venerable penetraron en la habitación de la diosa y dispusieron en el orden consagrado las vivientes efigies.» 142

§360
· Escollera de reja I
Teoría

Para la escollera (ý) de (correspondencia/-pensadores), el sendero ý* no sabría tomar la altura 2, visto que nada en la encella del tropo no parece dar un tono que trastornara el juicio sobre la existencia del fieltro, con un vocabulario ligeramente sospechoso de reflejar algún interés de sabio, paralelamente a aquellos de la inteligencia ordinaria. El colaje al establecerse en 2, se acepta ý=((áæßœ)(ý*))=((2)(1))=2 y la reja, despreciable, vale 1/áæßœíóúý=1/(1)(1)(2)(1)(2)(4)(2)(2)=1/64.

Método

El sendero permite afinar el marco grosero que funda los primeros nódulos. Entre discurso experto estricto y pensamiento corriente, encontramos mediadores, como en la vulgarización de la ciencia. Podrían ocasionar una ligerísima falta de apreciación, y conviene pues alejar la amenaza.

Aplicación a Baudelaire

Un poeta no se convierte en especialista de una concepción que si la pertenencia a un movimiento limitado lo aísla de la población habitual, lo que lleva a considerar también a su público de modo muy diferente del de otros artistas. Luchas menos estrechas tienen lugar en el Estado, dando una embriaguez de triunfo si se tercia, de suerte que la correspondencia de los pensadores admite algunas veces acentos vigorosos, pero comprendidos por todos. Du Bellay escribe en medio de los combates religiosos [285]: «Yo sé, malvados, yo sé (ya que conozco en mí
lo que todavía en vosotros reconocer debo),
sé que no os faltarán (siguiendo vuestras viejas artimañas)
bellos discursos, y bellas excusas,
para engañar a aquellos, que su justa ira
querrán a la venganza animar contra vosotros…» El torbellino de los cabarets reserva, en el seno de la civilización pacífica, un germen de batalla, que Diderot representó [276]: «Si el tiempo es demasiado frío o demasiado lluvioso, me refugio en el café de la Régence; allí me divierto viendo jugar al ajedrez…es en casa de Rey que rivalizan Legal el profundo, Philidor el sutil, el sólido Mayot; que se ven las jugadas más sorprendentes y que se oyen les peores propósitos…»

§361
· Rejas despreciables
Teoría

La reja de (templo/-Naturaleza) es inferior al umbral 1/16 del remachado, como aquella vista a propósito del ejemplo que precede. Ninguna duda no es planteada por el cerro á=1 ya que el juego de las nociones procura el fieltro. Pues, la N de «Naturaleza» no constituye de ningún modo un obstáculo al taladro, incluso si debe ser considerado como un elemento poco ordinario, material en un sentido. Tal situación incita a meditar sobre las relaciones entre ejes, morrillos y ausencia de taladro. El regulador æ=1 parece asegurado, cada uno pudiendo observar un giro especial, de resorte inteligible. En cambio, ß=2 se impone, por el hecho de que un tartán, allí donde se mezclan las nociones «templo» y «Naturaleza», se muestra un giro más explicativo que el fieltro. El podio ß=2 es, en el mejor de los casos, reintegrado con 2 para í, ó, ú, ý. Por consiguiente, la reja 1/áæßœíóúý no sabría sobrepasar 1/(1)(1)(2)(1)(2)(2)(2)(2)=1/32, valor más bajo que el umbral del remachado 1/16.

Método

Se torna superfluo buscar el detalle de las grandezas no calculadas de manera exacta, diluyente (œ) y senderos ó*, ú*, ý*, puesto que el resultado de conjunto no autoriza la vacilación.

Aplicación a Baudelaire

Como el pasaje aquí en juego «La Naturaleza es un templo…» proporciona uno de los modelos para el tartán, se concibe que la óptica de otra figura no pueda describir tan bien la situación. El espíritu de analogía reina en este paralelo del templo con el mundo natural. Herodoto señalaba una idea cercana, así como las prácticas correspondientes [433]«Los Persas tienen, yo lo sé, las costumbres siguientes: no elevan a los Dioses ni estatuas, ni templos, ni altares, y tratan de insensatos a aquellos que si se los elevan; pienso que es que no han atribuido jamás una forma humana a sus Dioses, como lo hacen los Griegos. Acostumbran a ofrecer sacrificios a Zeus en la cima de las montañas más elevadas -dan el nombre de Zeus a toda la amplitud de la bóveda celeste.»

§362
· Buen arco
Teoría

Comparemos esta reja de (templo/-Naturaleza) con el arco del injerto tan adornado como dúctil (:Naturaleza-/templo-/pilares). En esta última, la almena (ä) no sabría diferir de 1, puesto que la fuerza gramatical enlaza de manera viva los términos, en el seno de «La Naturaleza es un templo en el que pilares vivientes…» La muralla de (:’Naturaleza-/templo-/pilares) obtiene el nivel ë=1 por esta serie de razones. El orden de las nociones respeta la continuación del texto. Únicamente los términos pertenecen a este injerto. El elemento «bosques», aparentemente útil, se encuentra lejos de las otras imágenes y muestra ambigüedad. Impediría desarrollarse a un buen tartán, constituyendo un punto de debilidad en (:’Naturaleza-/templo-/bosques-/pilares). Más vale no pasar, por consiguiente, de esta figura (:’Naturaleza-/ templo-/pilares). De ninguna manera, los frentes empleados no se revelan de mismo sentido o idénticos. Por último, el paralelo viene seguramente del autor. La garita (ï) admite la cantidad 1 porque la mezcla de significaciones es cierta y que la metáfora (:’Naturaleza./templo) se saca fácilmente de este injerto (:’Naturaleza-/templo-/pilares). La cortina ö=1 parece igualmente indudable, visto que el poeta no justifica de ningún modo sus propósitos. La zanja (ü) exige también el nivel 1, en lo que los pilares pertenecen al templo, y que se consideran fácilmente diversos puntos elevados en un paisaje, lo que da una relación “Naturaleza/elevaciones: templo/pilares”. Una poterna (ÿ) para (:,Naturaleza-/templo-/pilares) de cantidad 2 parece aceptable. En efecto, imaginar tres planos de realidad requeriría una interpretación arriesgada, con “cielo-elevaciones-Naturaleza” por una parte, y “Dios-pilares-templo” por la otra. Para dar a “cielo” su mediador que le permita alcanzar «Naturaleza», haría falta el apoyo de «bosques», término dudoso, ya lo hemos comprendido, debido a un gran alejamiento con respecto a los otros. De ello se deduce ÿ=1 en lo que concierne (:’Naturaleza-/templo-/pilares). El balance de los hitos ofrece así ä=1, ë=1, ï=1, ö=1, ü=1, ÿ= 1, proporcionando el arco 1/äëïöüÿ=1.

Método

La poterna de un tartán de misma sustancia ya ha sido considerada en el párrafo 294, y hemos vacilado mucho sobre el mejor esquema de esta analogía, no obstante cierta en el fondo.

Aplicación a Baudelaire

Por un lado, su presencia en el primer verso de „Correspondencias“ la pone en relieve de manera particular, por el otro un recuerdo del clásico debate sobre los Dioses la hace particularmente interesante. Herodoto pensaba que Grecia había conocido, en tiempos muy antiguos, concepciones que alcanzaban la idea aquí en juego [434]: «Los Pelasgos sacrificaban primitivamente a los Dioses y les rezaban, he aprendido en Dodona, sin designar ninguno con un apodo o un nombre particular; ya que aún no los habían oído nombrar jamás. Este término general de "Dioses" -"théoi"- estaba sacado de la idea que habían impuesto -"thentès"- al universo su contenido y su organización y los mantenían.»

§363
· Cerro de reja II
Teoría

Determinemos la reja de (revelación/-librará), que tiene por encella “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la revelación…” La cripta sería: “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la verdad…” Imaginamos fácilmente el atrio (hombre-.-verdad-.-profeta-.- revelación). El cerro (á) de esta figura toma la cantidad 1 porque en la ausencia de funcionamiento sobre el lado físico de la expresión, el taladro se realiza.

Método

El desenrollado histórico nos obliga a examinar sin respiro la significación de los vocablos, lo que haría fastidioso el cambio perpetuo de referencia. Nuestra elección de conservar el ámbito propio a „Correspondencias“, incluso para giros poco frecuentes en el interior de este poema, se justifica fácilmente por este medio. Algunos conocimientos históricos, buscados continuamente, y sobre un objeto tan bello que ello hace menos duro el ejercicio, nos permiten así tratar un gran número de ejemplos diversos.

Aplicación a Baudelaire

En el siglo XIX “verdad” adquiere con respecto a “revelación” una autonomía creciente. El autor sospechaba que la poesía teológica pronto sería menos comprendida, de suerte que debía renovar su fundamento. La época ve Emerson escribir de semejante situación sobre Inglaterra [380]: «Ninguna esperanza, ningún augurio sublime no viene a reconfortar al investigador…Los sentidos se encuentran rodeados por un horizonte de bronce del diámetro de un paraguas. Una apatía que se satisface con las convenciones, una burla que ataca a los grandes nombres de la filosofía y de la religión, una política local y de perras gordas, una veneración idólatra de la costumbre, tantos síntomas de la decadencia de la vida y del alma…Los artistas dicen que "la Naturaleza los desconcierta", los sabios se han vuelto prosaicos. Oponen a su seriedad la burla o la ligereza, le cierran el pico riendo, o hablan de otra cosa. "De hecho, dicen saboreando su vino, todos estos discursos sobre la libertad, etc…, ya no son admisibles, ya no se creen."»

§364
· Regulador de reja II
Teoría

El regulador æ=1 es accesible al tropo (revelación/-librará), de encella “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la revelación…” En efecto, en consideración del lenguaje corriente, ninguna dificultad intelectual no se opone a una buena comprensión del fondo. No obstante “revelación” parece asombroso con respecto a “Naturaleza” y el verbo “librar” aumenta aún la seriedad general. En definitiva, se percibe en el raíl alguna solemnidad.

Método

Cuando el público es rebelde ante una significación, que tiene relieve pero comprensible de todos, el regulador æ=1 permanece necesario, lo que garantiza la imparcialidad útil de los conocimientos. Tal sentido disimulado, pero que no levanta ninguna polémica, lleva a concluir en la dirección inversa æ=2 con la misma objetividad.

Aplicación a Baudelaire

En el caso en el que se substituye en la encella “revelación” por “vanidad”, dando así “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la vanidad…” con el contenido secreto “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la belleza…” se obtiene æ=2, merecido por la idea imposible de comprender en el curso de una lectura ordinaria. El principio de la poesía, «La Naturaleza es un templo…» de modo muy distinto, y para el aspecto justo literal, se comunica sin obstáculo decisivo, y hemos visto que un regulador æ=1 se aplica en el caso (templo/-Naturaleza). El medio cultural de recepción del poema tiene mucho que ver, y Balzac poco antes declaraba [92]: «"La Palabra" de Dios fue completamente escrita por puras Correspondencias…» Para Hugo [460]«Cualquier objeto del que la madera se compone responde
A algún objeto semejante en el bosque del alma.» Según Maistre [155]-[487]-[518]«Todo lo que se puede saber en la filosofía racional se encuentra en un pasaje de san Pablo, y este es el pasaje: "Este mundo es un sistema de cosas invisibles que se manifiesta claramente a través de las cosas creadas"».

§365
· Podio de reja II
Teoría

El podio ß=1 de (revelación/-librará) no deja permanecer ninguna sospecha. Por una parte el fieltro no opone de ninguna manera sus términos el uno al otro, ya que una revelación, en un sentido, puede librase, como se libra un oráculo. Luego, debemos excluir que terreno y corredor se repiten. Por último, la encella “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la revelación…” no proporciona ningún tartán sustancial.

Método

Con el fin de expresarnos correctamente, tendríamos que negar que la encella “representa” una analogía, pero no declarar que no “proporciona” una, ya que pertenece al texto, el cual está constituido de vocablos o símbolos, no de significaciones. Citaremos aquí una observación de Rousseau, hecha sobre otras cuestiones [878]: «Pero estos términos se confunden a menudo y se toman el uno por el otro; basta con saberlos distinguir cuando son empleados con toda su precisión.» Caemos en el mismo tipo de debilidad cuando escribimos “lo real” a propósito de lo que se limita a apariencias tenaces.

Aplicación a Baudelaire

Por lo demás, ignoramos lo que el hombre saca de su comparación con las señas naturales, pero como Baudelaire utilizó la palabra «palabras» al principio de „Correspondencias“, conviene preguntarse si Dios no habría lanzado un llamamiento que permanecería sin interpretación humana satisfactoria [114]: «Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate.»

§366
· Diluyente de reja II
Teoría

Nos hace falta œ=2 como diluyente para el fieltro percibido con “…el hombre enamorado de la Naturaleza librará en sus palabras la revelación…” A pesar del estilo rebuscado o solemne, ninguna deformación clara no parece haber sido impuesta, a un texto que precede lo que es leído. Es más el fondo intelectual el que desorienta a aquellos que le son todavía ajenos. Tenemos la posibilidad de concluir, con respecto al tropo (revelación/-librará), sin explorar en detalle cada otro nódulo, ya que el diluyente œ=2 lleva el colaje (áæßœ) hacia una grandeza 2, lo que lleva, como mínimo, a la misma situación í, ó, ú, ý, haciendo la reja inferior a 1/16.

Método

Estudiar la verosimilitud de los fieltros debe conducir también a una delimitación de estas mismas figuras, no a verlas tan pronto como el autor se separe de las trivialidades. Una forma especial puede existir por una razón de base, pues sin carácter de estilo. Al contrario, en “percibe una vela”, adivinamos, frecuentemente con exactitud, “percibe un barco”.

Aplicación a Baudelaire

De modo muy diferente, la expresión (revelación/-librará) parece construida para tratar el antiguo tema del amor para con las cosas naturales que unen a Dios, sin pedir a “revelación” otro sentido que aquél ordinariamente esperado. Tendríamos, al contrario, œ=1 con “…el hombre experimentando sobre la Naturaleza demostrará científicamente en sus palabras la revelación…” Sexto, buscando un motivo racional del misterio, animado como está por el debate sobre los Dioses, observa como escéptico [917]: «Pródico por su lado decía que lo que es útil en la vida es Dios, como el sol, la luna, los ríos, los lagos, las praderas, la fruta…Y Critias, uno de los tiranos de Atenas, parece pertenecer a la compañía de los ateos cuando dice que los antiguos legisladores inventaron a Dios como una especie de vigilante de las buenas y malas acciones de los hombres…»

§367
· Cerro de reja III
Teoría

Examinemos ahora la reja del fieltro (dejan a veces salir/-confusas palabras), que emplea el cerrojo “pronuncian” y situado en la encella «…pilares vivientes
dejan a veces salir confusas palabras…» El taladro se realiza, visto que ningún lado material no determina el tropo, lo que lleva al cerro á=1.

Método

La aliteración forma un giro sólo cuando posee un carácter perfectamente voluntario, mientras que el ejercicio habitual del lenguaje produce sin cesar diversas repeticiones. Una especie de rutina conduce también a volver sobre la misma sonoridad, venida como accidentalmente al principio.

Aplicación a Baudelaire

En «Laissent parfois sortir» (dejan a veces salir) la recuperación del sonido “S”, que puede imitar el rumor de los follajes o el murmullo, no debe ser considerado como señal de un taladro defectuoso, al faltar la energía para un efecto tal. El giro vacila en el detalle, ya que la intervención de Zeus en el seno de los árboles conduce a pensar que “dejan salir” es más que “pronunciar”, mientras que expresarse únicamente con el perfume sería para un árbol de incienso menos que hablar. Esta concepción extraña de los pilares no habría apenas sorprendido a Auguste Comte [208]: «Todos los cuerpos observables al ser así inmediatamente personificados, y dotados de pasiones ordinariamente muy potentes, según la energía de sus fenómenos, el mundo exterior se presenta espontáneamente, para con el espectador, en una perfecta armonía, que jamás ha podido a continuación encontrarse en el mismo grado, y que debe producir en él un sentimiento especial de plena satisfacción, que hoy en día casi no podemos calificar de manera conveniente, por no poder experimentarlo suficientemente, incluso refiriéndonos, con la meditación más intensa y la mejor dirigida, a esta cuna de la humanidad. Se concibe fácilmente cuán esta exacta correspondencia íntima entre el mundo y el hombre debe unirnos profundamente al fetichismo, que recíprocamente tiende también, necesariamente, a prolongar especialmente un tal estado moral.»

§368
· Regulador de reja III
Teoría

El regulador (æ) de (dejan a veces salir/-confusas palabras) admite la altura 1, puesto que se ignora difícilmente el sentido del cerrojo “pronuncian” y el de la cripta “…vivientes pilares a veces pronuncian confusas palabras…” El tono empleado no supone apenas técnica o ciencia. Nada en el contexto viene a perjudicar al pasaje de la significación hacia el público. Finalmente, ningún cenáculo identificable no puede reservarse la inteligencia del propósito.

Método

Cuando varios artistas o reformadores políticos consideran una idea apreciada como estando apenas fuera de su círculo, ello no impide de ningún modo que las bases lejanas sean mucho mejor compartidas. Ello explica la repentina audiencia que un evento puede dar a una doctrina mal conocida antes. El fundador del positivismo señala [207]: «Incluso las más quiméricas utopistas, que creen haberse liberado completamente de toda condición de realidad, experimentan, sin saberlo, esta infranqueable necesidad, reflejando siempre fielmente con sus ilusiones el estado social contemporáneo.»

Aplicación a Baudelaire

El tema de los objetos a los que se presta una fuerza incomprensible había retenido a Lamartine [491]: «¿Objetos inanimados, tenéis pues un alma
Que se pega a nuestra alma y a la fuerza de amar?» El sociólogo progresivo, del que Baudelaire se mostraba en apariencia tan alejado, quería comprender la historia de estas imágenes [209]: «Hasta entonces, y precisamente durante las épocas que debieron influir más sobre la formación o más bien el desarrollo de la lengua humana, la excesiva superabundancia de las figuras debió venir…del régimen filosófico entonces dominante, que, sobre todo en estado de fetichismo, asimilando directamente todos los fenómenos posibles a los actos humanos, debía hacer introducir, como esencialmente fieles, expresiones que ya no pueden parecernos sino metafóricas, desde que dejamos completamente atrás el estado mental que motivaba su sentido literal.»

§369
· Podio de reja III
Teoría

Puesto que los términos del fieltro (dejan a veces salir/-confusas palabras) no conocen ni juego de contrarios ni repetición, la perspectiva ß=1 se encuentra justificada. Además, la anexión que amenaza, al venir de (pilares-/dejan-/confusas palabras) fracasa, este injerto sigue siendo incapaz de suprimir la necesidad del sentido “pronuncian” que explica «dejan a veces salir»

Método

Para un método que se vale de la distinción entre los procesos estudiados, habría sido contrariador no poder jamás examinar un tartán y un fieltro cercanos o intercalados.

Aplicación a Baudelaire

Sobre todo al imaginar árboles que libran un oráculo, en el ruido de sus hojas, sentimos como satisfactoria la identificación de «dejan a veces salir» con “hablar”. Hugo, dirigiendo a Dürer un saludo que desafiaba la historia, imaginaba igualmente palabras naturales [221]- [459]: «Por los bosques, así como tú, no he errado nunca…Sin ver…Coger a todos los ramos de confusos pensamientos.» Otra idea había retenido a Platón [759]-[760]: «…somos una planta no terrestre, sino celeste. Y en efecto, es desde arriba, desde el lado donde tuvo lugar el nacimiento primitivo del alma, que Dios colgó nuestra cabeza, que es como nuestra raíz y, de este modo, dio al cuerpo entero la posición erecta.»

§370
· Diluyente de reja III
Teoría

El diluyente, para (dejan a veces salir/-confusas palabras), se fija en œ=1 dado que todas las condiciones útiles nos aseguran su presencia. El cerrojo “pronuncian” ayuda a la imaginación, ya que «dejan a veces salir» da lugar a una ligera adivinanza que se resuelve con él. Además, los dos, terreno y cerrojo, se dicen fácilmente y no poseen como ambigüedad más que la que ordinariamente existe en los textos de imaginación. Además, “pronuncian” no es interno al sentido primero de «dejan a veces salir» o de «confusas palabras».

Método

La unión del tartán con el fieltro no cambia nada, mostrando justo que a menudo los giros que el espíritu separa forman un agregado en los textos. Kant usaba un ejemplo, con el fin de subrayar que la importancia de una buena distinción intelectual no trae la facilidad en la obtención de su equivalente concreto [478]: «Confesaremos…se encuentra difícilmente…agua pura…»

Aplicación a Baudelaire

El injerto (pilares-/dejan-/confusas palabras) admite el atrio (voluntades-.-dejan-.-pilares-.-confusas palabras), y el sentido desarrollado “como seres de voluntad pueden dejar alguna cosa hacerse, los pilares deciden proporcionar confusas palabras”. Por su lado, el fieltro (dejan a veces salir/-confusas palabras) se describe por medio de (dejan a veces salir-.-sonidos-.-pronuncian-.-confusas palabras). El uno se presenta como adjunto del otro, con en los dos casos por centro de interés la noción teológica de palabra, tan solemnizada por Juan [149]: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.»

§371
· Gavilla de reja III
Teoría

El colaje áæßœ=1 es atribuido a (dejan a veces salir/-confusas palabras), en lo que los primeros nódulos tienen los valores á=1, æ=1, ß=1 y œ=1. La gavilla depende así únicamente del trampolín b(dejan~ palabras), que toma igualmente el nivel 1 gracias a los claros vínculos gramaticales de los términos en el seno de la encella «…pilares vivientes
dejan a veces salir confusas palabras…» Con áæßœ=1 y z=1, la conclusión í=((áæßœ)(z))=((1)(1))=1 no necesita apenas de argumento suplementario.

Método

La distancia que separa las nociones determina parcialmente las medidas de verosimilitud de todo el ensayo, justificando su título.

Aplicación a Baudelaire

Por su lado, el tema de correspondencias al no variar, no distrae de ningún modo la atención, que puede pues ir hacia lo esencial del cálculo. Uniendo con sus oscuras palabras todos los diversos seres, la universal simpatía interesó a numerosos pensadores. Un médico consultado por Baudelaire había escrito [611]: «La enfermedad venérea, al principio, y con toda su sencillez, sometida al trato homeo-opático, se cura con prontitud y una facilidad increíble.» Balzac marea con sus aproximaciones [60]: «Hacia finales del siglo dieciocho, la Ciencia fue tan profundamente dividida con la aparición de Mesmer, como el Arte lo fue por la de Gluck. Tras haber encontrado el magnetismo, Mesmer vino a Francia…"Si la homeopatía llega a Paris, está salvada, decía últimamente Hahnemann. -Vaya a Francia, decía el Sr. de Metternich a Gall, y si se burlan de sus jorobas, será ilustre."»

§372
· Bastión de reja III
Teoría

Para determinar el bastión (ó) del fieltro (dejan a veces salir/-confusas palabras), hay que partir del colaje áæßœ=1. Percibimos a continuación que «…pilares vivientes
dejan a veces salir confusas palabras…» no proporciona abiertamente ninguna señal relativa a “pronuncian”. De ello se deduce un sendero ó*=1 y por consiguiente un bastión ó=((áæßœ)(ó*))=((1)(1))=1.

Método

Podríamos haber dado a (z) la denominación de sendero í*. En efecto, las cuatro fórmulas í=((áæßœ)(z)), ó=((áæßœ)(ó*)), ú=((áæßœ) (ú*)) e ý=((áæßœ)(ý*)) siguen en apariencia un modelo idéntico. Pero con la eventualidad de (z) sobrepasando 2, esta unidad se muestra incompleta.

Aplicación a Baudelaire

Puesto que “dejan” proporciona el sentimiento de una libertad, que a su vez pediría una inteligencia, la cual sólo permitiría palabras, el cerrojo “pronuncian” ¿no tendría un doble escondido en el seno de la encella? Habría que reconsiderar el sendero ó* ¡en este caso! No obstante, este juicio exige tal cadena de suposiciones dudosas, que se vuelve vano. Queda que las palabras invaden el mundo natural, así como lo testifican estos versos de Horacio [457]: «Tomarás sitio, tú también, entre las fuentes célebres, pues he dicho el roble que se yergue sobre los peñascos huecos, de donde se escapan brotando tus aguas parlanchinas.» A la inversa, ele mundo natural conquista nuevos ámbitos [[983]] en el Índice II de poemas">[[983]]: «Estos vestidos locos son el emblema
De tu espíritu abigarrado…»

§373
· Piloto de reja III
Teoría

En lo que concierne (dejan a veces salir/-confusas palabras), el piloto (ú) beneficia del colaje áæßœ =1. Además, excepto para la significación debida a que en cada término el conjunto de los vocablos imprime sus marcas, el texto parece no librar puntualmente ninguna palabra extrañamente utilizada, pues hay que excluir la posibilidad de un sendero ú*=2. Por consiguiente, los valores áæßœ=1 y ú*=1 desembocan en la igualdad ú=((áæßœ)(ú*))=((1)(1))=1.

Método

Cuando la imaginación aleja de la vida corriente, concluir en la extrañeza global, en las obras que suscita, parece inevitable. Hay que entrar pues en el detalle puntual a fin de juzgar bien, poniendo a punto costumbres técnicas para efectuar rápidamente la separación. Kant invitaba a identificar la habilidad manual inexplicada o intuitiva distinguiendo «poder de saber» [480].

Aplicación a Baudelaire

En la encella «…pilares vivientes
dejan a veces salir confusas palabras…» tenemos la sorpresa de encontrar la notación «a veces». Pero ello no constituye un motivo suficiente para admitir el sendero ú*=2, pues al persistir el empleo estilístico común el fondo metafísico muy lejano introduce solo una pregunta. La referencia al tiempo, entre la evocación de las cosas celestes, recuerdas estas líneas de Platón [758]: «Ahora bien, era la sustancia del modelo viviente la que resultaba ser eterna, lo vimos, y esta eternidad, adaptarla completamente a un Mundo engendrado, era imposible. Por esta razón su autor se preocupó de fabricar una cierta imitación móvil de la eternidad, y, mientras ordenaba el Cielo, hizo, de la eternidad inmóvil y una, esta imagen eterna que progresa según la ley de los Números, esto que llamamos el Tiempo…Pero lo que es siempre inmutable y no cambia, no ha de convertirse ni en más viejo, ni más joven, con el tiempo, y nunca jamás fue, ni se vuelve actualmente, ni lo será en el futuro.»

§374
· Escollera de reja III
Teoría

Ninguna pretensión a un saber experto no anima la encella de (dejan a veces salir/-confusas palabras), y pues el sendero vale ý*=1. Además, el colaje al haber obtenido ya la altura áæßœ=1, se encuentra el resultado cierto ý=((áæßœ)(ý*))=((1)(1))=1. Sin que falte ninguno, se constituye el conjunto á= 1, æ=1, ß=1, œ=1, í=1, ó=1, ú=1, ý=1. Estos valores nodulares una vez invertidos en 1/á, 1/æ, 1/ß, 1/œ, 1/ í, 1/ó, 1/ú, 1/ý y puestos en producto 1/áæßœíóúý forman la medida de verosimilitud 1/(1)(1)(1)(1)(1)(1)(1) (1)=1 del fieltro tomado en el contexto de «…pilares vivientes
dejan a veces salir confusas palabras…»

Método

La presencia de áæßœ=1 con í=2, ó=2, ú=2, ý=2 no condenaría la reja puesto que valdría entonces 1/ (1)(1)(1)(1)(2)(2)(2)(2)=1/16, resultado poco importante pero efectivo.

Aplicación a Baudelaire

La teología no ortodoxa, o la predicación inconveniente, conduce a situar al autor no lejos de Richter [929]: «Una tarde estaba acostado en la cima de una colina, me dormí allí, y soñé que me despertaba en medio de la noche en un cementerio. El reloj daba las once. Todas las tumbas estaban entreabiertas…Entonces descendió desde los altos lugares sobre el altar una figura radiante, noble, elevada, y que llevaba la huella de un imperecedero dolor; los muertos se exclamaron: -¡Oh Cristo!, ¿ya no hay más Dios? Él respondió: -No, no hay.»

§375
· Cerro de reja IV
Teoría

Establezcamos la reja del fieltro (costumbre/-guía) para la encella “…el artista adelanta según la costumbre que le guía…” El cerrojo “tradición” del terreno “costumbre” da la cripta “…el artista adelanta según la tradición que le guía…” En el ámbito del funcionamiento elemental, esta figura se coloca muy lejos de los retruécanos, y de modo más general los lados materiales del lenguaje se hacen olvidar, de suerte que un cerro á=1 conviene.

Método

Los fieltros al ser tropos de comprensión, su diferencia con las acrobacias al fundamentarse en el espacio, el tiempo, el sonido, las formas visuales debe compararse a la que separa dos géneros de teatro, aquél en el que el discurso es esencial, y aquél en el que dominan los juegos escénicos, la iluminación, la música, los gritos.

Aplicación a Baudelaire

Moralmente, existe también un riesgo de ademanes [[1066]] en el Índice II de poemas">[[1066]]: «No tengo por amante a una ilustre leona;
La Prostituta de mi alma recibe todo su brillo.
Invisible a las miradas del universo burlón,
Su belleza no florece sino en mi triste corazón-

Para tener zapatos vendió su alma;
Pero el buen Dios reiría si cerca de esta infame
hiciera de Tartufo, y remediara la altura,
Yo que vendo mi pensamiento, y que quiero ser autor.»

§376
· Regulador de reja IV
Teoría

En una época en la que público conserva devotamente su fidelidad a las tradiciones, el sentido particular de la figura analizada no puede constituir un secreto. Por su encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” el regulador del fieltro (costumbre/-guía) toma así el nivel æ=1.

Método

Si cansamos con nuestras reexaminaciones constantes de los nódulos, es que hay que tranquilizar cada cual, y a nosotros primero, en cuanto a un olvido eventual de etapa, que llevaría al error. Los obstáculos imprevistos no se ven a menudo sino por minuciosidad, en lo que Leibniz llamaba un «…arte de valorar las verosimilitudes…» o la «…búsqueda de los grados de probabilidad…» ahora bien, aquí, la definición empírica de los criterios debe llevar al fracaso todavía más corrientemente que en otra parte [501].

Aplicación a Baudelaire

Afortunadamente, este sondeo repetitivo es aligerado por Eros y el espíritu de observación, constantemente activos en "las Flores del mal". Platón, en ciertos aspectos, podía servir de modelo, puesto que celebraba también lo bello y lo verdadero [730]: «Ya que allí está justamente el camino recto para acceder a las cosas del amor, o para ser guiado ahí por otro, partir de las bellezas de este mundo y, con esta belleza como meta, elevarse continuamente, usando, diría yo, los grados de la escala, pasando de un solo bello cuerpo a dos, y de dos a todos, luego de los bellos cuerpos a las bellas ocupaciones, después de las ocupaciones a las bellas ciencias, hasta que, partiendo de las ciencias, lleguemos para terminar a esta ciencia que he dicho, ciencia que no tiene otro objeto, en ella, que la belleza de la que hablo, y hasta que se conozca al final lo que es bello por sí solo.»

§377
· Podio de reja IV
Teoría

El podio de (costumbre/-guía) no se establecería en 2 sino con una repetición, o dos términos opuestos, o por último algún tartán verosímil. Pero nada de semejante no aparece en la encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” y el nivel ß=1 goza de la certeza. Insistimos corrientemente ante los novatos para que aprendan las rutinas de su técnica, pues “costumbre” y “guía” no presentan ninguna mixtión de sentidos heterogéneos, como la que haría falta a una buena analogía.

Método

Es vano pretender que tratar de la significación habitual de las palabras, en lo que concierne a un gran autor, forma cuerpo con una precaución desprovista de sustancia, según la idea de que el creador, durante sus búsquedas, encuentra frecuentemente una manera de razonar que escapa al público. Desde luego, descuida a veces el seguimiento de los contenidos, derivando lejos de las nociones fáciles, no viendo ya lo que el prójimo estima insoportable. Pero debe, si retoma su obra, meditar finalmente sobre el punto de vista ordinario, para escoger entre apaciguamiento y provocación, con respecto a representaciones comunes.

Aplicación a Baudelaire

El terreno “costumbre” y el corredor “guía” no ofrecen aquí sino una diferencia con clara atribución fácilmente inteligible. Al contrario, en «…vasta como la noche y como la claridad…» encontramos (noche/-claridad) que merece el podio ß=2, por motivo de incompatibilidad. Entre las grandes tradiciones relativas a este contraste, una se distingue por la heroización del lado negro de la vida. Marlowe imagina así el diálogo de Faust con Mefistófeles [522]: «"¿Cómo es que estás fuera del infierno?" "Porque, esto es el infierno, y yo no estoy fuera de él."» Baudelaire puede mencionar este tema nocturno en el poema, con el fin de mostrar que aprecia la exploración que desafía la inquietud [[1094]] en el Índice II de poemas">[[1094]]: «…Goya, -pesadilla llena de cosas desconocidas,
fetos que se hacen cocer en medio de los aquelarres,
viejas ante el espejo y niñas todas desnudas,
para tentar a los demonios, ajustando bien sus medias…»

§378
· Diluyente de reja IV
Teoría

El diluyente del fieltro (costumbre/-guía) se fija en œ=1 puesto que la encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” posee el terreno “costumbre” y el cerrojo “tradición” ambos muy puntuales. Una ligera oscuridad cubre “costumbre”, no en sí misma, desde luego, sino en la relación al contexto, lo que trae la idea de que un cambio de vocabulario se ha realizado al origen. La adivinanza al tener esta modificación por objeto se resuelve con “…el artista avanza según la tradición que le guía…”

Método

Un desfiladero muy estrecho, entre el riesgo de oscuridad que mueve hacia el resultado æ=2 y la total sencillez que proporciona œ=2, debe ser el camino que hay que seguir para inventar un fieltro.

Aplicación a Baudelaire

Las potencias que nos conducen en cada uno de nuestros actos, y en el amor particularmente, no son bien comprendidas [[1136]] en el Índice II de poemas">[[1136]]: «Tus ojos iluminados así como tiendas…usan con insolencia un poder adoptado,
sin conocer jamás la ley de su belleza.» El cantar de los cantares la celebra [138]: «¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!»

§379
· Gavilla de reja IV
Teoría

La gavilla de (costumbre/-guía) beneficia del colaje áæßœ=1 y la distancia limitada conserva esta primera ventaja. La encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” pone en estrecho contacto “costumbre” y “guía”, lo que traduce el espaciamiento interior z=1, del trampolín b(costumbre~ guía). Para una situación de este género, la conclusión í=((áæßœ)(z))=((1)(1))=1 no sorprenderá apenas.

Método

Un breve paréntesis de un artículo de Michel Foucault sobre las artes literarias, conduce a preguntarse si había sondeado el interés de estudiar como un término se separa de su vecino [397]: «seña, en una distancia, hacia lo anterior y lo ulterior».

Aplicación a Baudelaire

El alma de Baudelaire, conociendo el interés de un guiado espiritual, se hace a su vez la iniciadora de otros, eventualmente más inquietos [[1079]] en el Índice II de poemas">[[1079]]: «¡Llévame, vagón! ¡Llévame, fragata!
¡Lejos! ¡Lejos! -¡Aquí el lodo está formado por nuestro llanto!
-¿Es verdad que, a veces, el triste corazón de Ágata
dice: Lejos de los remordimientos, de los crímenes, de los dolores,
llévame, vagón; llévame, fragata?» En la ciudad, encontramos los cuerpos usados de prostitución y la célebre observación de Smith sigue siendo acertada [920]: «Muchos obreros no podrían subsistir sin empleo una semana, pocos un mes, y no hay casi ninguno que podría subsistir un año.»

§380
· Bastión de reja IV
Teoría

Relativamente al fieltro (costumbre/-guía), el sendero de bastión admite la altura ó*=1 para la encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” En efecto, ningún índice claro del cerrojo “tradición” no se presenta al lado, en la encella. Por consiguiente, con el colaje áæßœ=1, el bastión se contenta de un valor ó=((áæßœ)(ó*))=((1)(1))=1.

Método

Imaginamos fácilmente ó*=2 suministrado por un juego material de lenguaje. Incluso si, en él mismo, el fieltro no incluye tal acrobacia, se puede hacer sentir en una alusión vecina, que tenga un resultado cercano. “Nadó, partió, definitivamente, oh, oh, oh” ("oh" se pronuncia en francés igual que "eau" que significa "agua") consolidará la sospecha de una muerte por ahogamiento, librando (partió/-nadó) provisto de un sendero de bastión 2.

Aplicación a Baudelaire

“El artesano asciende a maestro en la costumbre que le guía a través de la travesía del tiempo donde transitan las ideas transmitidas…” se acercará al cerrojo “tradición”, mirando (costumbre/-guía), en razón a los medios alrededor que sugieren la idea, lo que traerá igualmente ó*=2. La humanidad se encarga también de costumbres en el bosque simbólico [[1101]] en el Índice II de poemas">[[1101]]: «Yo soy la pipa de un autor;
se ve, al contemplar mi rostro
de abisinio o de cafre,
que mi dueño es un gran fumador.

Cuando está colmado de dolor,
humeo como el chamizo
en la que se prepara la comida
para el regreso del labrador.

Abrazo y mezo su alma
en la red móvil y azul
que sube por mi boca encendida,

y envuelvo un poderoso díctamo
que encanta su corazón y cura
de sus fatigas su espíritu.»

§381
· Piloto de reja IV
Teoría

En lo que concierne (costumbre/-guía), el piloto (ú) beneficia del colaje áæßœ=1. Además, ninguna palabra extrañamente utilizada no aparece en la encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” Un sendero ú*=1 se forma pues, permitiendo la igualdad ú=((áæßœ)(ú*))=((1)(1))=1

Método

El fieltro aquí estudiado pertenece al estilo de la perífrasis breve, discretamente preciada, que evita una palabra con otra, a menudo más vaga.

Aplicación a Baudelaire

Contrariamente a las técnicas, las bruscas transformaciones, en el universo natural, no dan un guía tranquilizador, y numerosos autores, de un modo muy diferente al poeta, buscan entonces en algún espejo de su ser, las correspondencias [667]. Persiguiendo sus intereses, torpemente concebidos, se asemejan mucho a los finalistas que Spinoza describía [925]: «Pero queriendo mostrar que la Naturaleza no hace nada en vano (no hace nada que no sea útil a los hombres), parecen haber mostrado únicamente que la Naturaleza y los Dioses deliran tan bien como los hombres.»

§382
· Reja que vale 1
Teoría

Ningún tono de peritaje no se emplea en la encella “…el artista avanza según la costumbre que le guía…” El sendero de escollera se fija pues en el nivel ý*=1. Con un colage áæßœ=1, el nódulo resulta de valor ý=((áæßœ)(ý*))=((1)(1))=1. Se obtiene entonces un balance á=1, æ=1, ß=1, œ=1, í=1, ó=1, ú=1, ý=1. La reja o inversa del producto se revela así 1/(á)(æ)(ß)(œ)(í)(ó)(ú)(ý)=1/(1)(1)(1)(1)(1)(1)(1)(1)=1.

Método

De este modo, un fieltro sin ruido obtiene una fuerte verosimilitud, mostrando su diferencia con un choque de sentido.

Aplicación a Baudelaire

El guía más eminente de las artes, parece que Dios para Baudelaire, fue imaginado con pasiones cercanas de las nuestras, pero en definitiva el error, el de un niño, es menos enorme que lo parece en primer lugar, y el filósofo de Amsterdam escribía [928]: «La fuerza que permite a las cosas singulares, y por consiguiente al hombre, conservar su ser, es la fuerza misma de Dios, es decir de la Naturaleza…» Baudelaire utilizaría una imagen sensata con las palabras famosas «La Naturaleza es un templo…»

§383
· Cerro de reja V
Teoría

La encella “Como largos ecos -¡Oh!- que se confunden a lo lejos…” contiene (Oh/-ecos). El taladro de este tropo nuevo no triunfa, en lo que el recuerdo de sonoridad "os-Oh" proporciona el sentimiento del eco, del que precisamente se consideraba la realidad. La importancia, capital aquí, de los efectos materiales, desemboca en el cerro á=2. Este punto es a continuación traído de nuevo a lo largo de la cadena í, ó, ú, ý provocando la imposibilidad de tener una reja mejor que 1/(á)(í)(ó)(ú)(ý)=1/(2)(2)(2)(2)(2)= 1/32, medida de verosimilitud despreciable. Esta desafortunada perspectiva nos hace abandonar el examen de las grandezas æ, ß, œ, í*, ó*, ú*, ý* ya que incluso para 1 como valor de cada una, el fracaso ya sufrido por el fieltro no sería en modo alguno reparado.

Método

Parece que colocar en la misma categoría de figuras aquellas de bases físicas y aquellas fundadas esencialmente por la significación, tendría múltiples desventajas para el análisis metódico. Platón afirmaba que la buena manera de conocer [734] «Es…ser capaz de detallar por especies, al observar las articulaciones naturales…»

Aplicación a Baudelaire

Hacía así más exigente el paralelo elaborado por Hipócrates [438]: «Los arquitectos edifican un conjunto que concuerda con materiales diferentes, mojando los materiales secos, secando los materiales húmedos, dividiendo conjuntos y juntando trozos. Sin ello, la construcción no sería lo que debe ser. Imitan el régimen del hombre: secando los alimentos húmedos, mojando los alimentos secos, los hombres dividen conjuntos y juntan trozos. Todo esto, aunque diferente, concuerda.» 384///-Busquemos más solidez con el segmento de raíl “Como inexistentes ecos que a lo lejos fundan…” Para comenzar, en (inexistentes/-ecos) el terreno no debe nada a un juego material, pues ninguna dificultad no amenaza al taladro, de modo que se encuentra á=1.

Método

Al contrario, el fieltro (inexistentes/- tambores) de “la fiesta es animada por inexistentes tambores” no daría este valor, a causa de la repetición "tentes-tamb", rápidamente sospechosa de reproducir físicamente un tamborileo ínfimo.

Aplicación a Baudelaire

La doble “E” en el seno de “repetición” permanecería en cuanto a ella sin consecuencia para el cerro de (repetición/- símbolos), en “…el hombre pasa a través de la repetición de símbolos…” Un autor escoge generalmente una palabra por le sentido, y no controla completamente la herencia concreta del léxico, venida de épocas anteriores. El principal motivo para á=2 viene de una acrobacia voluntaria que concierne a sonoridad, grafismo, tiempo, espacio, no del uso antiguo. No obstante, el pasado nos determina ampliamente, y a menudo hace falta al poeta un eco lejano de este tipo, para profundizar sus concepciones o sentimientos. Según Tabarant, las amistades fáciles no bastan al joven rentista [947]-[948]-[949]: «Pero estos recreo, estos pequeños vagabundeos, no llenan las jornadas de Baudelaire, que lo más a menudo se va a solas con él mismo. ¿Adónde? A los gabinetes de lectura, a los museos. Al Louvre, al Luxembourg, a Versailles. Del Louvre, todo le retiene pero se para más detenidamente en el museo inglés que acaba de abrirse, colecciones de cuadros, dibujos, grabados, legados por lord Standish a Louis-Philippe, y que se han colocado provisoriamente en cuatro salitas encima del museo de la marina. Cerca de seiscientos cuadros, entre los cuales ciento cincuenta de la escuela española. No siempre de una autenticidad segura, algunas obras de Murillo, Velázquez, Zurbarán, así catalogadas, no tienen sino el valor de atribuciones. Pero ¡tan apasionantes en su conjunto, y de tan gran novedad en Paris!»

§385
· Regulador de reja VI
Teoría

El regulador de (inexistentes/-ecos) admite el nivel æ=1, ya que el fieltro posee la aeración. Se identifica sin dificultad una forma especial en “Como inexistentes ecos que a lo lejos fundan…” Ningún contexto destructor de esta figura no interviene, y el aspecto que consiste en emplear “inexistentes” para describir el carácter ínfimo del ruido no pide, para ser comprendido, ningún saber esotérico.

Método

El juicio sobre la verosimilitud de las figuras ya encontradas no puede ir sin tantas indicaciones para elaborar otras nuevas, al tener bases vecinas. Poincaré ofrece, en otro sector de actividad, un modelo para reflexionar sobre esta unión [802]: «Si digo, para hacer el hidrógeno, haga actuar un ácido sobre el zinc, formulo una regla que triunfa; habría podido decir, haga actuar agua destilada sobre el oro; ello habría sido también una regla, pero no habría triunfado.»

Aplicación a Baudelaire

El empleo del epíteto “inexistente” y del verbo “fundir” se revela ampliamente autónomo con respecto a las materias tratadas. “Como inexistentes reflejos que a lo lejos funden…” guardaría la misma organización. Las investigaciones de Ovidio, en cuanto a ellas, atañen el contenido [560]: «En aquellos tiempos, Eco tenía un cuerpo; no era simplemente una voz y no obstante su boca parlanchina no le servía sino para volver a enviar, como hoy, las últimas palabras de todo lo que se le decía. Así lo había querido Juno; cuando la diosa podía sorprender a las ninfas que a menudo, en las montañas, se abandonaban a las caricias de su Júpiter, Eco se esforzaba por retenerla con largas conversaciones, para dar a las ninfas el tiempo para huir. La hija de Saturno cayó en la cuenta: "Esta lengua que me ha engañado, dijo, no te servirá mucho más y de tu voz no harás sino un muy breve uso."»

§386
· Podio de reja VI
Teoría

El fieltro (inexistentes/-ecos) adquiere el podio ß=1 por una serie de razones. El cerrojo “débiles” al sustituir el terreno “inexistentes” se muestra necesario a la inteligencia de “Como inexistentes ecos que a lo lejos funden…” Así, en el raíl que incluye la encella, los tartanes (ecos-/funden-/perfumes-/responden), (ecos-/funden-/colores-/responden), (ecos-/funden-/sonidos-/responden) fracasan en la anexión de (inexistentes/-ecos). Por otro lado, terreno y corredor no se repiten para nada, y su conflicto permanece sin precisión.

Método

Es posible hablar de inexistencia a propósito de cualquier apariencia o ser, pues la agudeza en la oposición entre ideas falta aquí para obtener un podio que valga 2.

Aplicación a Baudelaire

El eco examinado por el creador podría dar el mal partiendo del bien, por fallos múltiples y sucesivos, con entre ellos ésta sed de sentido que la poesía pide [[994]] en el Índice II de poemas">[[994]]: «¡Es el Tedio! -el ojo cargado de un llanto involuntario,
sueña con patíbulos mientras fuma su houka.
Tú lo conoces, lector, este monstruo delicado,
-hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!» Esperamos colmar este espacio angustioso por medio de acciones heroicas, pero un pirata comparecido ante Alejandro no las estimaba apenas superiores a las más viles tareas [199]- [50]«El rey habiéndole pedido: "¿En qué piensas infestando los mares?" respondió con una franca audacia: "¡Lo que tú piensas infestando el universo! Pero porque obro con un buque pequeño, me llaman bandolero; a ti, porque obras con una gran flota, Emperador!"» Tocqueville apuntaba sobre Argelia [957]: «Creo que el derecho de la guerra nos autoriza a devastar el país y que debemos hacerlo o bien destruyendo las mieses en la época de la cosecha, o bien en todas las épocas haciendo estas incursiones rápidas que se llaman razzias y que tienen por objeto adueñarse de los hombres o de los rebaños.»

§387
· Diluyente de reja VI
Teoría

El terreno “inexistentes” del fieltro (inexistentes/-ecos) cabe en una idea, que se dice con una sola palabra. Su cerrojo “débiles” posee los mismos caracteres y permite comprender la adivinanza. La encella “Como inexistentes ecos que a lo lejos funden…” llama la atención, a causa del epíteto, que parece puesto allí en relieve para indicar otra cosa que la idea actual. Juntas, estas propiedades conducen al diluyente œ=1.

Método

Bacon quería emplear un tipo de cada fenómeno, luego traer una variación de sus diversos aspectos, considerados el uno después del otro, con el fin de analizar el funcionamiento global del objeto físico [54]. Los nódulos tienen semejantemente a cargo delimitar todas las grandes líneas de tropos estudiados.

Aplicación a Baudelaire

El habitante de las montañas, él mismo, sobresalta con el eco de un ruido por lo tanto identificado, de manera que el fieltro (asombrosos/-ecos) que pertenece al contexto “Como asombrosos ecos que de lejos se confunden…” dudaría mucho en vencer. El diluyente œ=2 lo pararía en el camino de una reja de elevado valor, ya que nos costaría señalar una deformación del lenguaje ordinario. Igualmente, la búsqueda parece difícil con la encella “Como el asombroso recuerdo de las injusticias, a lo largo de los siglos, que de lejos se confunden…” Si Baudelaire imaginaba un espacio mental tal a guisa de bosque, podía soñar con los ecos entre los fragmentos de las grandes obras tradicionales. Es sorprendente que una resonancia convertida en simbólica haga casi olvidar su modelo [130]-[150]: «Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.»

§388
· Gavilla de reja VI
Teoría

Por un lado, á=1, æ=1, ß=1, œ=1 son establecidos para (inexistentes/-ecos), lo que da un colaje áæßœ=1. Por otro lado, el espaciamiento de b(inexistentes~ecos) se funda en la relación estrecha del corredor con el terreno, en la encella, y vale pues z=1. Le sigue una grandeza í=((áæßœ)(z))=((1)(1))=1.

Método

El creador y el público tienen la misma tendencia a olvidar el sentido, a medida que es inventado o recibido. La distancia de los términos al aumentar el riesgo para los dos agentes, se revela metódico tratar en una sola vez este par de debilidades.

Aplicación a Baudelaire

Aquí, la encella “Como inexistentes ecos que a lo lejos funden…” pone en contacto “ecos” con “inexistentes” según una relación gramatical tan apretada que impide al sentido confuso quebrar el acercamiento. La imaginación trama las ideas en función de sus cercanías múltiples, y tan pronto como las experiencias inmediatas no se oponen en nada, nos permite una confianza suficiente para fijar intuitivamente la dirección principal de las obras ilustres, en medio de cien detalles heterogéneos. La falta de bases comprobadas nos paraliza no obstante, cuando elaboramos una doctrina sobre las correspondencias de significación, que lleva hacia una conducción de la escritura. Nos parecemos, en ello, a los contemporáneos de Hipócrates que buscaban un régimen deseable, para su propia constitución [437]: «Los hombres no saben observar lo invisible a partir de lo visible; no saben ni siquiera que las técnicas que utilizan son parecidas a la naturaleza humana. El espíritu de los Dioses les ha enseñado a imitar sus propias funciones, pero saben lo que hacen sin saber lo que imitan. Ya que todas las cosas son parecidas, aunque diferentes; compatibles, aunque incompatibles; dialogan sin hacerlo, tienen la inteligencia sin tenerla. La manera de cada una es opuesta, aunque en acuerdo: la costumbre y la naturaleza, por las que hacemos todo, no se armonizan, aunque armonizándose.» Textos y seres naturales tienen resortes tan escondidos que vacilamos en su propósito y la señora de Staël juzga severamente una certeza demasiado grande a este respecto [935]: «Un escritor francés había pretendido que el pensamiento no era otra cosa "sino un producto material del cerebro". Otro sabio había dicho que, cuando estuviéramos más avanzados en química, llegaríamos a saber "cómo se hace la vida"; el uno ultrajaba la naturaleza como el otro ultrajaba el alma.»

§389
· Bastión de reja VI
Teoría

Para (inexistentes/-ecos) la encella “Como inexistentes ecos que a lo lejos funden…” lleva, con “funden” lo esencial de “débiles”, que es el cerrojo. El eco se funde en el resto de los ruidos y así nos cuesta distinguirlo, o se convierte en mínimo. Un doble del sentido que hay que buscar se insinúa en el texto ficticio, lo que lleva hacia el sendero de bastión ó*=2. El colaje áæßœ=1 no impide nada a este respecto, puesto que ó=((áæßœ)(ó*))=((1)(2))=2.

Método

Una dificultad para el juicio sobre los fieltros viene del sentido múltiple de las obras de imaginación, que, al favorecer las argucias interminables, conduce frecuentemente hacia una significación ilusoria.

Aplicación a Baudelaire

Partiendo del motivo del eco, será factible pasar al reflejo, después al espejo, y de allí se irá hasta los amores, decretando para terminar que en la encella «Como largos ecos que se confunden a lo lejos…» el fieltro (confunden/-ecos) posee el cerrojo “aman”. De modo contrario (ecos/-confunden) deberá tomar el cerrojo “cuerpos”. Sin ir hasta una certeza semejante, sigue siendo interesante jugar con el contenido de estas ideas, ya que a menudo el prójimo, deseado, lo es como un eco de sí. Según la irónica fábula de Platón, venimos de hombres más ancianos, que Zeus ha castigado, y cuyas mitades buscan la unión [728]: «Es pues seguramente desde esa época lejana que en el corazón de los hombres está implantado el amor…» El placer tendría una tortura por base [727]: «En estas condiciones, el seccionamiento había desdoblado al ser natural.»

§390
· Piloto de reja VI
Teoría

El verbo “fundir” genera el sendero de piloto ú*=2 ya que su empleo en la encella parece torpe o extraño. Así ú=((áæßœ)(ú*))=((1)(2))=2 se justifica para (inexistentes/-ecos).

Método

Ninguna relación de principio no existe con el sendero de bastión ó=((áæßœ)(ó*))=((1)(2))=2, ya que un segmento verbal que desconcierta no volverá a emplear eventualmente jamás la significación del cerrojo, e inversamente un recuerdo del sentido escondido utilizará algunas veces proposiciones claras para cada uno.

Aplicación a Baudelaire

No hay que achacar a “inexistentes” el mal resultado ú*=2, puesto que la fuente debe encontrarse en otra parte que en el resorte esencial que proporciona al fieltro su adivinanza interna. El cerrojo “débiles” tolera explicaciones anexas, y a este respecto, mencionemos que un sonido enorme puede engendrar una ilusión auditiva, como si invadiera, con una riqueza colosal, el resto de lo que el oído admite. Igualmente, ocurre que pensábamos ver objetivamente colores, por un medio falseado, porque los órganos de la vista incitan a unos a cabalgar sobre las fronteras de sus vecinos. En el Salón de 1842, un detalle, según Tabarant, tenía su importancia [507]-[947]«Útil anuncio fijado en el vestíbulo, donde no llama suficientemente la atención: "Tres veces por semana, en el gran anfiteatro de los Gobelinos, el químico Chevreul, que desde 1824 dirige las tinturas y enseña en la Manufactura de tapices, hace sobre el contraste de los colores un curso que todos los artistas pueden seguir con fruto."»

§391
· Reja ¼
Teoría

En razón del colaje áæßœ=1, la escollera (ý) de (inexistentes/-ecos) se determina con el sendero ý*. La encella utilizada al no mostrar un tono de peritaje, la situación trae ý*=1 y por consiguiente ý=((áæßœ) (ý*))=((1)(1))=1. En estas condiciones, la reja toma el nivel 1/(á)(æ)(ß)(œ)(í)(ó)(ú)(ý)=1/(1)(1)(1)(1)(1)(2)(2) (1)=¼.

Método

Un parentesco se precisa en lo que concierne buriles y nódulos, ya que en las dos circunstancias varias cantidades integran otras calculadas antes, como aquí (áæßœ) encontrado en í, ó, ú, ý.

Aplicación a Baudelaire

La encella “Como inexistentes ecos que a lo lejos funden…” no deja ninguna duda sobre la posibilidad de un fieltro, pues es tranquilizador ver que la cantidad numérica no rompe con la impresión inmediata. Por otro lado “funden” estorba la percepción atenta, de suerte que finalmente ¼ representa una verosimilitud aceptable. El eco mencionado por Baudelaire, en el quinto verso, podía concernir también a las maneras con las que el público recibe una obra. La repercusión de ciertas poesías inquietó al poeta, que sabía el riesgo de un proceso. Con el fin de que la severidad del tiempo no le ahogara, quiso justificarse desde el epígrafe. El préstamo ha venido de estos versos que Agrippa d'Aubigné había compuesto en un período de peligros todavía superiores [3]-[42]-[661]: «Se dice que hay que verter las execrables cosas
En el pozo del olvido y en el sepulcro cercado,
Y que a través de los escritos el mal resucitado
Infectará las costumbres de la posteridad.
Pero el vicio no tiene como madre la ciencia
Y la virtud no es hija de la ignorancia.» 153

§392
· Cerro de reja VII
Teoría

El cerrojo “abuso” parece conveniente cuando se quiere describir cuidadosamente el resorte de la adivinanza (transportes/-sentidos), que posee la encella «…que cantan los transportes de la mente y los sentidos.» A fin de comenzar la medida, el cerro se pone en el nivel á=1, puesto que la figura no pide contribución mayor a los aspectos materiales del lenguaje.

Método

Delante de un fieltro, la idea obtenida intuitivamente debe completarse con una reflexión, incluso antes de que se pase a los nódulos, ya que puede cambiar la opinión rápidamente nacida, que habrá hecho concebir un pasaje demasiado fino en primer lugar. Ahora bien, un mal enfoque inicial conduce a vanos esfuerzos, puesto que al discutir la reja, volveremos a hablar de las elecciones precipitadas, por lenta modificación de su opinión.

Aplicación a Baudelaire

La referencia a «la mente» lleva a considerar primero el cerrojo “embriaguez”, luego ampliamos la investigación hacia «corrompidos» y «sentidos», hasta que, para explicar el giro, “abuso” parezca mejor, cubriendo además el éxtasis, el trance, la orgía. Baudelaire no condena apenas la prostitución [[990]] en el Índice II de poemas">[[990]]: «Anda como diosa y reposa como sultana…Ella cree, sabe, esta virgen infecunda
Y sin embargo necesaria para el funcionamiento del mundo,
Que la belleza del cuerpo es un sublime don
Que de toda infamia arranca el perdón.»

§393
· Regulador de reja VII
Teoría

Puesto que el fieltro (transportes/-sentidos) localizable en el verso último de „Correspondencias“ es tan identificable como inteligible para el público, ninguna duda no pesa sobre la aeración, y el regulador vale pues æ=1.

Método

Confrontemos por un lado el criterio de la presencia de una forma especial, incluso en (æ), y por otro lado el de la adivinanza que viene a modificar un texto precedente, comprendido en (œ). No se repiten de modo alguno, y una figura no integra necesariamente una adivinanza. Así “la clara sonoridad de la trompeta fue oída, dando algo como "to to te to te"” no contiene ninguna.

Aplicación a Baudelaire

El título del libro de Baudelaire, “las flores del mal”, comporta una, la llave ordinariamente empleada en referencia a los amores exclusivamente femeninos, objetos masculinos de fascinación y símbolos de las rebeldes controvertidas [[1036]] en el Índice II de poemas">[[1036]]: «A la pálida claridad de las lámparas lánguidas,
sobre profundos cojines impregnados de olor,
Hipólita soñaba con las caricias intensas
que levantaban la cortina de su juvenil candor…Tendida a sus pies, tranquila y llena de alegría,
Delfina la cobijaba con ojos ardientes,
como un animal fuerte que vigila su presa,
después de haberla, primero, marcado con los dientes.»

§394
· Podio de reja VII
Teoría

El podio de (transportes/-sentidos) alcanza ß=2, ya que un fieltro tal no puede defenderse bien, en medio de la encella «Hay perfumes frescos como carnes de niños…y otros…que cantan los transportes de la mente y los sentidos.» Se hace anexar por (transportes./sentidos), metáfora de atrio (medios de transporte-.-hombres-.-perfumes otros-.-sentidos). Nos convencemos fácilmente de que «transportes», que en el fieltro esconde el cerrojo “abuso”, es absorto como simple detalle que viene a fundirse en el seno de la analogía. La grandeza que se obtiene, ß=2, se integra al colaje, procurando así una reja que no puede superar 1/(ß)(í)(ó)(ú)(ý)=1/(2)(2)(2)(2)(2)=1/32.

Método

Habría hecho falta alguna significación decisiva, interna al fieltro pero no supuesta en el tartán, para evitar la anexión.

Aplicación a Baudelaire

Desde luego, la noción “abuso” parece bastante ancha, pero no es completamente necesaria. El conflicto moral, que a propósito de „Correspondencias“ no podía desarrollarse, encontrará una fuerza más grande con motivo de textos menos ocultos del mismo libro. Baudelaire señalará a la vista de su proceso [651]: «¿Qué es esta moral mojigata, gazmoña, guasona, y que no tiende a nada salvo a crear conspiradores incluso en el orden tan tranquilo de los soñadores? Esta moral iría hasta decir: "En lo sucesivo sólo se harán libros consoladores y que sirvan para demostrar que el hombre nació bueno, y que todos los hombres son felices", -¡abominable hipocresía!»

§395
· Cerro, regulador y podio de reja VIII
Teoría

Consideremos ahora el fieltro de encella “…que cantan los extremos de los sentidos motores.” Vemos el tropo (extremos/-sentidos) adoptar el cerrojo “abuso”. Razones próximas a aquellas utilizadas con respecto a (transportes/-sentidos) valen igualmente para las dos primeras grandezas examinadas más arriba. El material del lenguaje no desempeña un papel masivo en la construcción, y pues el cerro á=1 se justifica. El verbo “cantar” excluye un propósito de ciencia, que sino habría sido posible, con “motores”. Así, la comprensión intuitiva del giro se efectúa sin recurso a una formación particular, lo que lleva al regulador æ=1. Por otro lado, la eliminación de «transportes» conduce hacia la desaparición de la metáfora (transportes./sentidos), de modo que, al apartar la anexión, un podio ß=1 se realiza.

Método

Empleando los diversos nódulos que el análisis conlleva, ganamos progresivamente una articulación de términos, adecuada a las consecuencias buscadas.

Aplicación a Baudelaire

El autor, en lo que se refiere a él, se preocupaba antes que nada del acuerdo entre la significación y la estética. En lugar de cuentas, empleaba su profunda cultura, intuitivamente conservada. Un profesor le había hecho una observación en 1837 [597]-[632]: «Trabaje pues los versos latinos; es una cuerda de futuro que usted rompe.» Pero la prosa también era el objeto de cuidados minuciosos. En la novela de Stendhal sobre 1830, el obispo se dirige así a Julien [942]: «Aunque el don no sea demasiado canónico, quiero darle un Tácito.» En condiciones parecidas, pero reales esta vez, y que dependen de la época sobre todo, Baudelaire pudo leer de este autor más de una descripción de los excesos permitidos en la ola social engendrada por el breve triunfo de las armas [951]: «Se encontraban una chica joven, un joven hombre de una belleza notable, desgarrados por las manos que se los disputaban con violencia, acababan por excitar entre los raptores ellos mismos un combate a muerte. Mientras que una parte hurta en los templos la plata o las pesadas ofrendas de oro, otros más fuertes sobrevienen y los degollan.» O áun [952]: «No se ocupaban del servicio de guardia, no reforzaban las partes débiles de las murallas; noche y día se libraban al placer, llenaban con sus fiestas ruidosas los más bellos lugares de la ribera, y, mientras que los soldados estaban dispersos al servicio de sus excesos, ellos mismos sólo hablaban de guerra en medio de los festines.»

§396
· Diluyente de reja VIII
Teoría

El diluyente (œ) se limita a 1 para (extremos/-sentidos), visto el conjunto de condiciones favorables reunidas en la encella “…que cantan los extremos de los sentidos motores.” Se percibe bien, con el terreno “extremos”, una significación alejada de su plenitud, que vale para otra cosa, por alguna transformación de una idea cercana, concebida con anterioridad. Terreno y cerrojo, pues “extremos” y “abuso”, benefician de tres ventajas. No llevan ninguna ambigüedad, gozan de una rápida formulación, y establecen la adivinanza que consiste en imaginar el uno partiendo del otro.

Método

Kant afirma [479]: «…el placer de lo bello es…de simple reflexión.» En cualquier caso, el fieltro, en la minúscula esfera de su ejercicio, opera de esta manera, como ciertos juegos capaces de excitar la inteligencia.

Aplicación a Baudelaire

Perrault se interesaba más por el contenido de la sensación [571]: «Olía a diestro y a siniestro, diciendo que sentía la carne fresca. "Hace falta, le dijo su mujer, que sea este Ternero que acabo de vestir que usted huele. -He olido la carne fresca, te digo una vez más, retomó el Ogro, mirando a su mujer de través, y hay aquí alguna cosa que no entiendo." Diciendo estas palabras, se levantó de la Mesa, y fue directo a la cama. "Ah, dijo, pues así es como quieres engañarme, maldita mujer…" Los sacó de debajo de la cama uno tras otro. Esos pobres niños se pusieron de rodillas…»

§397
· Gavilla de reja VIII
Teoría

Los cuatro primeros nódulos á, æ, ß, œ, todos de valor 1, proporcionan un colaje áæßœ=1 que se abstiene desacreditar al giro (extremos/-sentidos). Además, los términos realizan un contacto intenso en el seno de la encella “…que cantan los extremos de los sentidos motores.” El trampolín b(extremos~sentidos) facilita pues el espaciamiento interior z=1 que trae finalmente la gavilla í=((áæßœ)(z))=1.

Método

Hacía falta que (í) repercutiera en el colaje (áæßœ), si no un fieltro aventajado por z=1 pero con una de las imperfecciones más graves, de las que provocan á=2 , æ=2, ß=2 o œ=2, habría podido obtener una reja válida 1/áæßœíóúý=1/áæßœzóúý=1/((áæßœ)(1)(ó)(ú)(ý))=1/(2)(1)(2)(2)(2)=1/16.

Aplicación a Baudelaire

Los perfumes «…como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso…» no sólo convienen a los jefes de guerra. La vida opulenta, donde el triunfo parece ajeno a las batallas, experimenta también una gran necesidad de ellos [[1093]] en el Índice II de poemas">[[1093]]: «…Watteau, -este carnaval en el que bastantes corazones ilustres,
como mariposas, erran resplandeciendo,
decorados frescos y ligeros iluminados por lámparas
que vierten la locura en este baile vertiginoso…» Las relaciones del vocabulario sirven también para reunir, en idea, el producto que trabaja un joyero, la resina de ámbar, con el perfume, una materia animal que proviene de los cetáceos. Baudelaire, que evoca este último en „Correspondencias“, sabe igualmente celebrar en otra parte la otra sustancia [[1010]] en el Índice II de poemas">[[1010]]: «Y habiéndose la lámpara resignado a morir,
como el hogar sólo iluminaba la habitación,
cada vez que lanzaba un brillante suspiro,
¡inundaba de sangre esa piel de color ámbar!»

§398
· Bastión de reja VIII
Teoría

Para (extremos/-sentido), el sendero admite la cantidad ó*=2 en lo que los perfumes que cantan, designados por la encella, se revelan precisamente aquellos llamados “corrompidos” en la misma frase. Así el cerrojo “abuso” ya está indicado por el contexto. El dispositivo ó=((áæßœ)(ó*)) trae pues la consecuencia ó=((1)(2))=2.

Método

La decisión es penosa, ya que en el modelo «Ve, no te odio ya», el sentido «te» no impide de ningún modo ó*=1. Pero sigue siendo posible afirmar que su sentido es “Ve, decidirá el rey”, así es en cualquier combate o juego entre dos jóvenes que se conocen desde hace mucho tiempo [211].

Aplicación a Baudelaire

De esta manera, los dos casos difieren mucho: el donde figura «corrompidos» y el que menta «te» En efecto, cuando pensamos «corrompidos» o “corruptos”, recaemos sobre la significación “abuso” de manera inevitable. De nuevo, en lo que concierne (dejan a veces salir/-confusas palabras) hay que abstenerse de afirmar que «palabras» o «vivientes» proporciona el cerrojo “pronuncian”, ya que una puerta entreabierta deja pasar un ruido sin emitirlo, igual que bastantes seres vivos permanecen privados de lenguaje, cima de la existencia. Los dos otros principios de acceso a lo divino serían el arte y el esplendor corporal, a pesar del peligro que representan. Escuchemos a Plinio [775]: «…en Lanuvium…Atalanta y Helena fueron pintadas desnudas una al lado de la otra por un único artista: ambas son de una perfecta belleza, pero en la primera se reconoce a una virgen; a pesar de la ruina del templo, no han sufrido ningún desperfecto. El emperador Caligula, que se apasionaba por ellas, intentó separarlas, lo que hubiera sido hecho si la naturaleza del soporte lo hubiera permitido. Se conservan igualmente en Caere pinturas aún más viejas y quienquiera que las someta a un examen diligente confesará que ningún arte no ha alcanzado más rápido su cumplimiento, puesto que es evidente que no existía en los tiempos de la Ilíada.»

§399
· Piloto de reja VIII
Teoría

La estimación del sendero que corresponde al piloto, en el caso (extremos/-sentido), lleva al resultado ú*=2, en razón de “motores”, vocablo utilizado de forma extraña en el seno de la encella “…que cantan los extremos de los sentidos motores.” La aeración del giro se conserva para “cantan”, que desalienta la intención de considerar “motores” en la perspectiva de conocimientos reservados a algunos. De ello se deduce un tono descabellado para un texto de imaginación, y que ofende, incitando a escribir ú=((áæßœ)(ú*))=((1)(2))=2.

Método

La clara separación entre un discurso de léxico altamente estimado por su rigor y una gracia, utilizando los mismos vocablos, no se revela siempre posible.

Aplicación a Baudelaire

Embriagueces, risas y orgías proporcionan transportes capaces de modificar notablemente la conducta, pues poseen un papel motor. No obstante existen agitaciones principalmente interiores, como lo muestra Balzac [85]: «Al admirar estas flores, que parecen hechas para nosotros, me preguntaba por quién somos hechos, nosotros; cuáles son los seres que nos miran…Cuando hace bueno, que las flores huelen bien, que estoy allí abajo en mi banco, bajo las madreselvas y los jazmines, se sublevan en mí como olas que se rompen contra mi inmovilidad…Cuando, en la iglesia, el órgano toca y que el clero responde, que hay dos cantos distintos que se hablan, las voces humanas y la música, pues bien, estoy contenta, esta armonía me suena en el pecho, rezo con un placer que me anima la sangre…»

§400
· Reja ⅛
Teoría

La escollera de (extremos/-sentido) posee un sendero ý*=2 en razón de “motores”, que hace pensar en un término de fisiología, aunque el tono general no concuerda apenas con tal empleo. La sospecha viene entonces de alguna alusión a un ámbito desconocido y nos preguntamos si “abuso” ha sido escogido como fondo por el creador. Esta duda debilita la verosimilitud del fieltro, justificando ý*=2. El colaje (áæßœ) siendo de valor 1, de ello resulta una escollera ý=((áæßœ)(ý*))=((1)(2))=2. Finalmente, la reja toma el nivel 1/(á)(æ)(ß)(œ)(í)(ó)(ú)(ý)=1/(1)(1)(1)(1)(1)(2)(2)(2)=⅛.

Método

El trámite acaba fácilmente de quebrar cada certeza, por medio de expresiones inscritas en el vecindario de las mejor conocidas, para alejar la posibilidad de una lectura simple.

Aplicación a Baudelaire

Usamos las bases más clásicas, partiendo de [211]-[343]«Ve, no te odio ya.» Después, infundimos la duda, por medio de una complicación, así en “Ve, no te odio ya, de sentimiento.” Los últimos versos del soneto proceden ellos mismos a la organización de un disturbio, puesto que de pronto llegan imágenes rudas. El autor sabe desarrollar el sentido en otra parte [[1123]] en el Índice II de poemas">[[1123]]: «El Odio es el tonel de las pálidas Danaides;
la Venganza consternada con brazos rojos y fuertes
por más que precipita en sus tinieblas vacías
grandes cubos llenos de sangre y de lágrimas de los muertos,

el Demonio hace agujeros secretos en estos abismos,
por donde huirían mil años de sudores y de esfuerzos,
aun cuando supiera estirar sus víctimas,
y para volverlas a desangrar galvanizar sus cuerpos.» Sexta parte: INTRUSIONES VOLUNTARIAS Traducida al español por Michelle Chabbert